Supersticiones: “Dormid con higos secos bajo la almohada y os tocará el Gordo”

Un día la abuela de un amigo nos regaló higos secos y unas indicaciones: “Dormid con ellos esta noche bajo la almohada y os tocará el Gordo”. La noche anterior al Sorteo de la Lotería metimos higos en la cama. Y hubo premio: un dinerillo. Pero no fue el Gordo. Durante el día supimos que a un miembro de la casa se le olvidó poner los higos a dormir…

Se acerca el Sorteo de la Lotería y las supersticiones están a flor de cartera. Los gallegos millenial ya no creen en brujas ni conjuros pero en casa siguen colgando el boleto de Lotería de una herradura, por si la suerte. Los beatos y los creyentes por un día ponen sus décimos de lotería cerca de una estampa de la Virgen.

Hay quien palpa y repalpa la moneda de oro que lleva en el bolsillo, quien lleva un alfiler en la chaqueta y hasta quienes tienen una llave de hierro antigua para estas ocasiones, porque dicen que le hace ojitos al azar. Los supersticiosos de diciembre recomiendan que te agencies una rama de perejil, que busques una vela amarilla o una cinta blanca. Buena ventura, dicen.

Si eres más de rituales, quizás hayas probado éste o te atrevas este año: juntas los billetes que conserves del año pasado y los quemas ¡con una vela naranja! mientras repites mentalmente tres veces “que tus cenizas vuelvan a mí en forma de premio”.

Mi padre antes compraba todo décimo que se cruzaba en su camino. Ahora nos regala a los hijos y ya. Hay quien piensa que cruzar boletos favorece, y otros, que no te hará millonario. Y menudean los que compran en las administraciones más suertudas del año anterior, como si el azar se repitiera como un meme.

Y luego está la resignación: “Por lo menos tengo salud”. Como dijo el otro día un inconsciente: “Como me toque más salud cada año, voy a ser inmortal”.

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