Tania Martín: Pasión absoluta

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Bailarina, coreógrafa, actriz… Tania Martín, mostoleña y del mundo, tiene 24 años y una ambición respetuosa: contribuir con toda su pasión, disciplina y sensibilidad a que la danza española sea cada vez más popular, emocionar a un público amplio y cada vez más joven con historias de fondo; respetuosa porque Tania camina hacia la cima compitiendo solo consigo misma, cada día un objetivo mayor y cada día superándose. Desde hace 4 años es la bailarina más joven del Ballet Nacional de España, compañía con la que llega este mes al Teatro de la Zarzuela con un homenaje a Antonio el Bailarín, del 18 de junio al 3 de julio, a las órdenes de Antonio Najarro, director del Ballet. A la vez, se está formando en el Estudio Corazza para el Actor e imagina los espectáculos que un día montará con su propia compañía. “Sin prisa; ahora estoy en un proceso muy de aprendizaje y, aunque tengo muchas ideas para crear, es el momento de aprender mucho”, explica.
Lleva bailando desde los 3 años y ahora se ha dado cuenta de que “el trabajo real del bailarín es algo muy personal: es para ti. Ensayas para ti. Que luego al que tienes enfrente le gusta, perfecto, pero lo principal es disfrutar al máximo haciéndolo, y yo lo aprovecho al máximo todo, estoy feliz, y eso hace que aunque parezca que no puedes, siempre seas capaz de dar un paso más”. Será “la madurez”, dice como para quitarse importancia una joven que desde preadolescente ha tenido que compatibilizar el instituto y el conservatorio de danza, “salía a las 8 de la mañana de casa y volvía a las 22.30, y tenía que organizarme con mis apuntes, el tupper, la ropa del baile…”. Tania no recuerda el momento en que decidió dedicarse al baile. “Solo sé que hice patinaje, natación, gimnasia rítmica… pero siempre terminaba eligiendo la danza”. Pasó las crisis de adolescente, cómo no: “Mis amigos tenían tiempo libre y yo creí que estaba perdiéndome muchas cosas, pero luego me daba cuenta de que yo disfrutaba, era feliz y además no podía vivir sin bailar”.
Será porque el baile le da a Tania “un momento de intimidad que no me da ninguna otra cosa, y que no consigo ni siquiera cuando estoy sola; bailando noto cada célula de mi cuerpo, siento el control del universo, como si tuviera poderes, es un momento de libertad máxima, y ni siquiera me doy cuenta de que hay gente mirando; lo que importa es sentir, contar algo sin tener que hablar”. ¿Y la interpretación? “Pues se conecta: me están enseñando que el actor debe primero conocerse a sí mismo y eso me gusta: primero te conoces, para poder olvidarte de ti mismo y meterte en un personaje; la interpretación está siendo el complemento perfecto, me está ayudando a conocerme más”.
¿El baile es sacrificado? “Supongo que viéndolo desde fuera lo parece, pero viajar me encanta, bailando me siento libre y tengo el apoyo incondicional de mis padres, desde el principio; a mis 24 años no lo considero un sacrificio por lo gratificante que resulta”. Lo cual no quiere decir que no tenga que esforzarse; lo hace y mucho, en busca del control total del cuerpo, “para ser una gran bailarina, no una estrella, me refiero a una bailarina completa”. En unos años se ve dirigiendo sus espectáculos en danza y con papel en alguna película. Se siente “psicológicamente fuerte” y consciente de lo mucho que ha conseguido y de que la prisa no ayuda. “He llegado siempre a los sitios siendo la más joven y con menos experiencia; es bueno, porque indica que he tenido grandes oportunidades, pero he tenido que demostrar mucho para cumplir expectativas”, reflexiona. Cada día se dice “todo es posible” y con ese pensamiento enérgico trabaja por y para la danza española.

www.taniamartinofficial.com

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