Tú decides tus emociones

Nuestra mente se parece a un jardín: según interpretemos lo que nos sucede, lo llenaremos de malas hierbas, o sea de emociones que nos acogotan y nos hacen más pequeños, o podremos plantar semillas con futuro, mediante emociones capacitadoras, poderosas. Cada uno de nosotros elegimos con qué emociones empezamos el día: ¿Incomodidad o amor? ¿Miedo o gratitud? ¿Enfado o curiosidad? ¿Frustración o pasión? ¿Desilusión o determinación? ¿Culpa o alegría? ¿Sobrecarga o vitalidad? ¿Soledad o contribución al mundo?
Todos, sí también tú, podemos enfocar nuestra atención en lo que deseamos sentir cada día. Por ejemplo, la confianza: es una sensación de certeza, es una opinión: Yo-confío, Yo-no-confío. En mí, en los que me rodean, en el mundo. Es una decisión: con confianza, nos atrevemos. Sin confianza, nos morimos de miedo y no hacemos. Pon el termostato de la confianza al máximo y practica: es como atarse los zapatos, las primeras veces cuesta un mundo, y luego es algo automático. Los dividendos que te dará son maravillosos. Créelo con intensidad. ¿Nunca lo has hecho? Da igual. Empieza este marzo, que la fuente del éxito extraordinario tiene a menudo su origen en creencias propias bien alimentadas y para las que no tenemos referencias previas. Y lo mismo con el amor: te sentirás capaz de quitar intensidad negativa a todo. Dicen que si puedes amar lo suficiente, te convertirás en la persona más poderosa del mundo. ¿Cómo vas a empezar el día de mañana?

 

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