Un jardín donde suele haber coches

Escolares de Móstoles montaron un “jardín” en plazas de aparcamiento en la calle, por la Semana Europea de la Movilidad. El jardín fue “efímero”, como reconocen desde el Gobierno, porque al terminar el taller de bombas de semillas y el espacio de relajación, dejaron todo como estaba: o sea listo para los coches, como antes.

Lo simbólico tiene fuerza, y más con niños -futuro-, pero elegir unas plazas reservadas para residentes es quitarle vigor a la iniciativa: para concienciar, mejor unas plazas en lugares muy concurridos y donde sea difícil aparcar. La performance habría sido completa: los niños habrían visto a conductores enfadados por no poder subirse el coche hasta casa o hasta la tienda, y además habrían visto a los políticos explicarse. Ilustrativo. Lo dejamos ahí rodando por si les sirve para el año próximo.

Por cierto, a la iniciativa le pusieron una denominación en inglés, que suele ser idea de alguien que cree que escribir en idioma ajeno da distinción: Parking Day, que en traducción literal hace pensar en un día en el que se puede aparcar incluso en los jardines, o sea eso que algunos perezosos hacen en cuanto los bolardos se despistan.

Sería estupendo que desde los Gobiernos del Sur, para dar ejemplo, se comprometieran a convertir en jardines -estables- plazas de aparcamiento en la ciudad, a cambio de proporcionar sitio a los coches en el subsuelo, quizás. Y que las próximas acciones sean con nuestros hijos de 18 o 19 años, que son los que están decidiéndose si se sacan o no el carné de conducir.

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