“Un pesebre viviente por si es mi última Navidad”

“Tenemos los actores, los decorados, los trajes. Hemos visto a José y a María, el Niño, los pastores… ah y conseguimos un buey y una mula. Estamos todos. Solo faltas que te animes y vengas tú, con toda la familia”. Este sábado 21 y el domingo 22, Arroyomolinos celebra su primer belén viviente. Han pasado 796 años desde que Francisco de Asís inventara el “pesebre viviente”, temeroso de que la de 1223 fuera su última Navidad…

En Arroyomolinos, por impulso de la Asociación de Teatro Las Tres Carabelas y muchos vecinos, habrá belén viviente sábado y domingo en dos franjas horarias cada día: de las 12 a las 14, y desde las 17 a las 19, en la plaza de España de la ciudad. Habrá además un punto de recogida de juguetes y alimentos no perecederos a beneficio de Cáritas Parroquial, para quienes quieran colaborar.

La tradición del belén viviente viene de lejos, tiene casi 800 años. Francisco de Asís estaba enfermo y débil, y preparó todo en secreto con su amigo Juan Velita, propietario de un bosque en las montañas de Greccio, en Italia. Allí había una gruta que le recordaba a la cueva de Belén donde nació Jesús, lugar que había conocido en un viaje a Tierra Santa.

Francisco y su amigo escogieron entre gente del pueblo, a media voz, a María, José, los pastores y el niño. Con discreción y secreto prepararon la escena del nacimiento, siguiendo el relato de san Lucas. En la Nochebuena, cuando las familias estaban en casa, sonaron las campanas y todos los vecinos salieron de casa a ver qué sucedía. Entonces, vieron a Francisco que los convocaba desde la montaña.

Era una noche fría y negrísima, y los vecinos se dirigieron con antorchas al lugar: se quedaron muy sorprendidos. Como si la historia se hubiera hecho realidad: María tenía al niño en los brazos y José conversaba animado con un grupo de pastores. Francisco de Asís no murió aquel año. Lo hizo tres navidades más tarde, pero su costumbre perdura. Arroyomolinos es la última muestra. Acudid a verlo, que lo han preparado con mucha ilusión.

Ah y por si te interesa conocer un poco más al santo de la humildad y la pobreza, Francisco, te deslizo una sugerencia: el retrato cinematográfico que de él hizo Roberto Rossellini, en Francisco juglar de Dios (Francesco, giullare di Dio). Glorioso. Una road movie con burrito, sufrimiento, ingenuidad, lluvia, cansancio, peregrinación. Una obra maravillosa y no precisamente de un beato, por si las suspicacias.

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