Vamos a buscar debilidades

Los buenos ajedrecistas buscan sus propias debilidades. Y también los inversores exitosos: antes de hacer una apuesta financiera, rastrean ejemplos que demuestren que su teoría inicial es falsa. Porque no les gusta perder. Al hilo, me pregunto y os pregunto: ¿Y si la confianza en uno mismo fuera en realidad ponerse a buscar hechos que contradigan lo que pensamos?




Porque la tendencia natural es la contraria: buscamos lo que nos corrobore. Que sí, que estás en lo cierto… Y claro vamos tan inflados que a la mínima confirmación nos marcamos una teoría o una regla. Por eso el mundo se atasca a veces en torno a teorías, reglas e hipótesis que sirven para poco. Por ejemplo los dos meses de vacaciones escolares, seguro que son fruto de muchas teorías… útiles, no digo yo que no.

Si todos los cisnes que vemos son blancos, ¿confirma la teoría de que los cisnes negros no existen? Y entonces, ¿esa teoría confirma también que todos los objetos no blancos no son cisnes?

Generalizaciones ingenuas. En vez de contar mentiras, este curso mis hijos y yo vamos a jugar a buscar debilidades de camino al cole. Menos mal que el trayecto es corto…

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