Yo sobrevaloro, tú minusvaloras, ella…

Sobrevaloramos lo que nos gusta y a quienes nos gustan. Y minusvaloramos lo que no nos gusta y a quienes no nos gustan. Y así, como hinchas, decidimos lo que vale o no vale, lo que es bueno y lo que es malo, y atacamos o defendemos como mercenarios sin causa. Los hechos: la alcaldesa de Móstoles (PSOE) tiene potestad legal para designar cargos de su confianza y pagarlos el sueldo establecido, 52.000 euros anuales, nos parezca mucho o poco. ¿Habría tanto revuelo, si Noelia Posse hubiera designado a una desconocida en lugar de a su hermana? ¿Le habríamos reclamado el currículo al cargo de libre designación anónimo, como hemos hecho con su hermana? Por aquello de serlo y parecerlo, se ha hecho y, sorpresa, tiene una titulación que podría encajar en el puesto para el que se la ha nombrado. Poca carnaza para la hinchada.




El único filtro para un cargo de libre designación es la confianza: Noelia Posse confía en su hermana. No hay más que decir. Si no, que cambien los criterios de elección de los cargos. Pero habría que empezar entonces por los propios políticos: en los gobiernos de todas las siglas está pasando: puedes ser concejala de Economía y no saber leer ni leer un informe. Puedes ser concejal de Educación con el graduado escolar con apuros y el mérito de llevar lemas en la camiseta verde.

La cuestión es: cómo se regula el uso del dinero público, el dinero de todos y que algunos creen de nadie. Me recuerdan a esas personas que en cada frase dicen corrupción o facha o comunista y que al oído te dicen: mi hija está en paro, ¿sabes de algo? A la trituradora con ese gen cicatero que te hace adorar lo que es familiar y odiar lo que es del adversario.

Oscar Wilde decía que para poner a prueba la realidad hemos de verla en la cuerda floja. Seguro que Noelia Posse se ha dado cuenta de cosas y no verá igual lo que pasa en otros patios y otras siglas.

¿Y si damos el beneficio de la duda no solo a quien valoramos, sino también a quienes detestamos?

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