“Somos personas felices y cada pequeño logro es enorme para nosotros”

Galería de Imperturbables

Juan Carlos Arias, presidente de Adisfim

Una infección gravísima puso de sopetón en la vida de Juan Carlos Arias un compañía inesperada y para siempre: su silla de ruedas. Entró en el Hospital de Móstoles con 41 de fiebre “tranquilo, pensando que era un gripazo”, y salió 5 meses después sin movilidad en las piernas y la vida dada la vuelta como un calcetín. Han pasado 9 años de aquella septicemia canalla que no pudo con él, y hoy lucha por los derechos de las personas con alguna discapacidad física como presidente de Adisfim. Juan Carlos comparte con nosotros su lucha -“es necesario un mundo accesible-, su despertar -“me miré y mi miedo era que no tuviera piernas”-, su añoranza -“me encantaría retozar en la arena de la playa, como hacía cada año toda mi vida”-, y su felicidad. Juan Carlos es un imperturbable: no solo ha sobrevivido a la adversidad, sino que ha mejorado con ella.

[bc_random_banner]

Cada pequeño logro…
“Somos personas felices, porque cada pequeño logro es un enorme logro para nosotros y eso nos hace ser personas optimistas, diferentes. Un día le dije a una señora que decía Pobrecito señor, al verme: Yo estoy feliz en mi silla de ruedas. Que nadie me quite la silla ni nadie me levante. No me imagino de pie y andando normal. Me imagino mi vida en silla de ruedas. Intento adaptar mi vida a ello: sé que hay cosas que puedo hacer y otras que no puedo hacer. Cuando intervengo en jornadas, mando un mensaje positivo: estoy en silla de ruedas, me ayudan a subir una pequeña rampa, sí, y soy feliz, que nadie me toque mi silla de ruedas”.

O dices adiós a la vida o vives
“En el momento que te diagnostican una discapacidad, lo que tú ves enfrente de ti son escalones. Tienes dos opciones: o quedarte como estás con la discapacidad que te ha sobrevenido, o decir adiós a la vida al mundo, decir no a todo. Tienes la opción de subir el escalón. El primero es el más grande, empinado, si tú lo intentas… en el momento en que tú intentas ya es un principio de aceptación. Y te caes, te caes, claro, pero lo intentas las veces que necesites. Y, cuanto más cerca estás, te animas, casi ya puedes, lo estás viendo. En el momento en que subes ya vas al siguiente. Te va a costar pero menos. Ese escalón es la aceptación… Y luego tú te pones tus propios límites: hasta aquí llego. Tu límite es no tener límites.

[bc_random_banner]

Voy a ver lo que puedo hacer
“Una vez que aceptas que estás en silla de ruedas, te dices: voy a ver lo que puedo hacer. Me da mucha rabia no poder retozar en la arena: recuerdo cuando, seis años después de la enfermedad llegué hasta el paseo marítimo de Matalascañas y vi que no podía bajar como siempre. Carlos, te está pasando algo de verdad, 45 años seguidos yendo a la misma playa… todos los veranos de tu vida tan fundamentales, Matalascañas, donde has jugado al pádel, al fútbol, donde te has bañado… Ese día estábamos en un hotel. Me di cuenta de muchas cosas y lo disfruté: Estoy en el paseo, tengo el mar, no puedo pasa, vale, pero puedo caminar con la silla por el paseo, disfrutar de la brisa, disfrutar el sol, de la playa… a partir de ahora todo es silla de ruedas, te das cuenta Carlos… Le pides una botella de agua de mar a alguien, para oler el salitre, que te la traigan y ya está. El sol lo puedes tomar, en lugar de en la arena. Además el chiringuito lo tienes más cerca, jeje. Eso ocurrió seis años después… He tenido mi túnel. Todos tenemos un túnel y hasta que empiezas a ver la primera luz es complicado, pero luego la siguiente tiene más intensidad y así sucesivamente.

52 días soñando con agua
“Un día de noviembre empecé a tener fiebre, aguanté dos días en casa… pensé que era un gripazo. Al tercer día llamé al médico de urgencias, que me mandó al hospital, con 41 grados de fiebre. Pensé que era neumonía, fui al hospital para un rato y… salí 5 meses después. Y tres más en la sierra de Guadarrama. Fueron 8 meses duros y largos de hospitalización. Me metieron derecho a la uci, me sedaron. Tuve secticemia, una infección 90 por ciento mortal: afectó al pulmón izquierdo y a los riñones. No podía respirar. Me indujeron 52 días coma. Cuando desperté, tenía una traqueotomía, no podía hablar y no podía mover apenas las manos. Miré y mi miedo era a que no tuviera piernas. Por deportista pensé en ello.

Entendía todo lo que hablaban la familia (me dijeron que podía ser que no). Supe siempre quienes me acompañaban y en mi época en coma inducido todo mi pensamiento fue agua. Estuve en Canarias, en Vigo, en un crucero, todo en sueños, porque en realidad no podía beber, me mojaban los labios con una gasita… sin embargo me metí mente y lo recuerdo perfectamente estuve en la piscina del crucero, mirando el mar, en Maspalomas, siempre metido en el mar, siempre agua… En casa me imaginaba la nevera llena de botellas de agua Solán de Cabras, azul como el mar. No había comida, todo agua. Mis 52 días llenos de agua. Me acordé incluso de los días felices en los aspersores en el soto, cómo nos mojábamos mi gran amigo Juan Carlos Palacios y yo”.

[bc_random_banner]

Pensé que me iba a curar
“No tengo sensibilidad en los pies. No voy a sentir la arena nunca más. Pero mi mente recuerda la arena caliente al mediodía. Y el frío por la mañana a primera hora. Yo me levanto muy temprano, a las 4.30 empieza mi actividad. Sentir ese frío con el mar al lado siempre fue maravilloso. Los pulmones se abren. Yo estuve un año y pico pensando en que me iba a recuperar. Dos meses antes de la septicemia apalabré un barco pequeño para salir a pescar, pensaba en sacarme el título de patrón de barco y a disfrutar. Porque mi profesión frustrada fue la de marino militar. Me habría gustado hacer esa carrera en la armada, pero no lo hice por amor. El mar es mi fuente de energía. Siempre lo fue: 1 mes de mar y energía para los otros 11. Andar, respirar, el mar, era como llevar mochila y llenarla y usarla poquito a poco en tierra”.

Varias vidas para dar todo lo recibido
“Hoy me considero un militante de los derechos de las personas con discapacidad. Hacen falta ganas y fuerza, pero merece la pena dar todo lo que recibes. Yo he recibido tanta ayuda que necesitaría varias vidas para compensar. Lo que hago es ayudar a quienes están como yo y a preparar el mundo para quienes en un futuro estén en silla de ruedas.
Adisfim me ayudó a nivel físico y emocional. Y ahora poder ser una parte activa me ilusiona mucho. Me fui implicando porque el proyecto es bueno y porque descubrir que ayudar es lo mejor que puede hacer una persona. En mi vida antes de la discapacidad este valor no estaba como ahora, lo veía de lejos. Era un trabajador con mis aficiones y había cosas que dejaba al margen. Ahora soy socio de 4 Ong y siento la necesidad imperiosa de ayudar. Tengo paralizadas las piernas pero en silla de ruedas puedo hacer muchas cosas y mantengo mis constantes vitales”.

Lo que falta
“Soy mostoleño y me encanta participar en las cosas de mi ciudad, pero a veces es difícil; por ejemplo me gusta comprar en los comercios de barrio pero a veces no puedo, y eso que una simple tabla con contrachapado podría servir. A las personas en silla de ruedas nos gusta tomar algo, comprar, pero no podemos en todos los sitios. El 90 por ciento de los comercios no está adaptado. Eso hay que mejorarlo, cambiar el estilo de la ciudades: una ciudad accesible es más cómoda, más amable, más segura. Y las persona con discapacidad también aportamos valor a la ciudad, somos una parte más de la sociedad: no queremos más, queremos lo que es de todos. Desde Adisfim vamos a proponer un sello para reconocer a los Establecimientos sin Barreras”.

Las 5 leyes del oro

gold-513062_1920

Si pudieras escoger entre un saco lleno de oro y una tabla de arcilla donde estuvieran grabadas unas palabras llenas de sabiduría, ¿qué escogerías?

Si has elegido la bolsa del dinero, esto no es para ti porque creerás que no necesitas asesoramiento y estarás camino de cualquier parte para gastártelo. Si sigues aquí es porque te interesan los consejos de la sabiduría. Son 5. Las 5 leyes del oro. Vistas en el inolvidable libro “El hombre más rico de Babilonia”, de George S. Clason.

Reserva una parte
“El oro acude fácilmente, en cantidades siempre más importantes, al hombre que reserva no menos de una décima parte de sus ganancias para crear un bien en previsión de su futuro y el de su familia”.

Ponlo a trabajar para ti
“El oro trabaja con diligencia y de forma rentable para el poseedor sabio que le encuentra un uso provechoso, y se multiplica incluso como los rebaños en los campos. El oro es un trabajador voluntarioso. Siempre está impaciente por multiplicarse cuando se presenta la oportunidad. (…) Con los años, el oro se multiplica de manera sorprendente”.

Invierte sabiamente
“El oro permanece bajo la protección del poseedor prudente que lo invierte según los consejos de hombres sabios. El oro se aferra al poseedor prudente, aunque se trate de un poseedor despreocupado”.

Peligrosa inexperiencia
“El oro escapa al hombre que
invierte sin fin alguno en empresas que no le son familiares o que no son aprobadas por aquellos que conocen la forma de utilizar el oro. Para el hombre que tiene oro pero que no tiene experiencia en los negocios muchas inversiones
parecen provechosas”.

Sin forzar
“El oro huye del hombre que lo fuerza en ganancias imposibles, que sigue el seductor consejo de defraudadores y estafadores o que se fía de su propia inexperiencia y de sus románticas intenciones de inversión. El nuevo poseedor de oro siempre se encontrará con proposiciones extravagantes que son tan emocionantes como la aventura… Pero, verdaderamente, desconfiad: los hombres sabios conocen bien las trampas que se esconden detrás de cada plan que pretende enriquecer de forma repentina”.

El martillo y otras “amarguras”

A ver qué te parece esta historia. Un hombre tiene que clavar unas maderas. Tiene los clavos pero le falta el martillo. Sabe que el vecino tiene uno, así que se dispone a pedírselo prestado. Entonces le asalta una duda: “¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. O quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre tiene algo contra mí. Pero… ¿qué puede ser? Si yo no le he hecho nada. Algo que se habrá metido en la cabeza. A mí si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede alguien negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Puag… tipos como éste le amargan a uno la vida. Y seguro que se imaginará que dependo de él. Solo porque tiene un martillo. Esto es el colmo…”. De modo que nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, le abren la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir siquiera Buenos-días, nuestro hombre le grita con furia: “¡Quédese usted con su martillo, desmayado!”.

Sí, sí, Ovidio avanzó esta técnica sencilla y de efecto ciclópeo hace mucho-mucho tiempo. Pero daba menos juego porque lo hizo en sentido positivo: “Persuádete de que estás enamorado, y te convertirás en un amante elocuente. Muchas veces el que empezó fingiendo acabó amando de veras”. Normalmente utilizamos esta técnica maravillosa para amargarnos la existencia, como el tipo del martillo y su vecino. Esas terribles desdichas que nunca sucedieron en realidad… ¿Te suena? Es fácil amargarse: enhebra un hilo largo de fantasías terribles y busca un eslabón definitivo y desprevenido. Tendrás siempre la razón: para la indignación, el asombro, la incomprensión, el disgusto y para declararte inocente. Alguien siempre abusa de tu bondad…
¿Qué ha sido eso?

Recuerda Paul Watzlawick la historia del martillo y a Ovidio y la amargura de cualquiera… y nos cuenta cómo sociológicamente las mujeres tienden a preguntar desde la habitación continua: ¿Qué ha sido eso?, y que esperan que la pareja se levante y acuda para ver qué pasa, y que casi siempre lo hace. Hasta que un individuo dio una vuelta al caso, en una ocasión. Estaba sentado y su pareja se puso a gritar por toda la casa: ¿Ha llegado? El marido, sin saber de qué iba la vaina, contestó: Sí. Y ella siguió por ese cauce: ¿Y dónde lo has metido? Y él respondió: Con los otros. Situación resuelta. El sociólogo Howard Higman lo llamó “particularidad no específica”. Y te evita amargarte… la vida.

Watzlawick cita también al experto en autosugestión Émile Goué y sus técnicas para que nos metamos en la cabeza que nos sentimos cada vez mejor, siempre mejor. Pondremos aquí un ejercicio de los que a la mayoría le gusta aplicarse de forma inversa, claro. Peor, siempre peor. Ahí va, por si quieres amargarte
durante un rato:

Los zapatos

Permanece sentado en el sillón y con los ojos cerrados. Ahora haz que tu atención se fije en tus zapatos. Al poco tiempo, empezarás a notar lo incómodo que es esto de llevar zapatos. Da igual que hasta ahora te hubiera parecido que los zapatos te iban bien; de pronto notarás puntos que aprietan y de improviso serás consciente de otras molestias como escozores, roces, retorcimiento de los dedos, ardor o frialdad y sensaciones parecidas. Sigue con el ejercicio hasta que llevar zapatos, que siempre le había parecido algo evidente y rutinario, se convierta en francamente molesto. Luego cómprate unos zapatos nuevos y observa cómo en la tienda te parece que sientan bien, pero después de llevarlos un poco producen las mismas molestias que los viejos.

 

hammer-451987_1920

Andar y no pensar en nada

¡Damos por hechas tantas cosas! La respiración, el corazón… Caminar. Vivimos sin consciencia de las cosas. Y no valoramos el acto de equilibrio extraordinario que supone andar, apoyarnos en esa pequeña superficie que llamamos pies. Y tomamos el acto de caminar como un simple cauce para algo. Andamos absortos en nuestros pensamientos, camino de algún sitio. En lugar de vivir el presente, al caminar solemos pensar en lo que haremos en el sitio al que vamos. O en lo que hicimos antes o lo que haremos más tarde. Y dejamos el cuerpo en un simple esclavo de la mente: un chófer en el mejor de los casos. Y tenemos prisa.

Lo que proponemos en estas líneas es caminar en el presente. Notar un pie y luego el otro. Y cada vez que la mente vuele, volver al movimiento. Elige una habitación y recórrela en círculos o de arriba a abajo. Muy pronto la mente se relajará porque verá que no hay adonde ir, y no ocurre nada que la distraiga. Ni siquiera hay prisa. Nuestros pensamientos iniciales serán de “esto es una bobada”, “qué hago aquí”… Pero nosotros volveremos a estar pendiente de los pasos.

Primero, pasos de cámara lenta. Un paso por cada medio minuto. Así hasta llegar al ritmo normal de caminar. 10 minutos. De un lado a otro. Como si estuviéramos en un carril. Solo la acción de caminar. Los pies. Hazlo en un lugar donde no te sientas observado y elige un paso con la medida que nos permita estar atentos.

Las personas inquietas, nerviosas, notarán alivio. Andar y no pensar en nada. Estar “totalmente ahí”. Ideal para mamás y papás con bebés en mala noche. Estar ahí. Con el niño acurrucado en tus brazos y tu cuerpo y el del bebé respirando a la par. El crío notará la calma.

Con bebé o sin mochila, la idea es cortar el piloto automático y probar que las experiencias cotidianas pueden ser frescas, nuevas. Y con ello nosotros estaremos más calmados, serenos.

Caminar despacio y siendo testigo de tu propio caminar. Hacia delante y hacia atrás. Lentamente. En el mismo espacio. Como delicadamente. Notarlo segundo a segundo. Atreveos a probarlo. Es magnífico. Andar y no pensar en nada.

 

walk-2635038_1920

Observa

Miramos pero no solemos ver. Estamos sumidos en nuestros pensamientos. Incluso cuando conseguimos observar, nos centramos en el objeto que vemos. Lo que propongo este octubre es observar lo que tengas alrededor. Observar, observar, observar. Con el único objeto de estar consciente, de vivir aquí y ahora.

Primero observa tu propio cuerpo: toma conciencia de cada gesto, de cada movimiento. A medida que vayas siendo consciente de lo que haces ocurrirá algo sorprendente: tu cuerpo se relajará, notarás una armonía inesperada, una especie de paz.
Entonces, es momento de ir a por los pensamientos. Alerta. La mente. Obsérvalos. Suelen ser peligrosos, canallas. Escribe lo que estés pensando cuando estás en silencio. Te llevarás una sorpresa mayúscula cuando
lo leas, al rato: será como si hubiera un loco

dentro de ti y una corriente hacia ninguna parte, que nos arrastra, nos afecta. Observando puedes hacer algo con ese loco interior. Simplemente siendo consciente. Persistiendo. Observando, sin más. Te darás cuenta de que hay una pauta y que del aparente caos puedes pasar a… la paz.

Cuerpo, mente. Entonces le llega el turno a las emociones, los sentimientos, el estado de ánimo. Obsérvalos. Todo lo que puedas. Alerta. Y verás, a tu ritmo, que se conjuntan, que hacen equipo: cuerpo, mente y emociones. Te deseo un octubre observador.

 

hiding-1209131_1920

El placer no es felicidad

Un lingote de oro no cambia su naturaleza, por más siglos que permanezca sepultado en el fango. Basta con eliminar las capas hasta llegar a su esencia.

PLACER

-Depende del lugar.

-Depende de las condiciones.

-Depende del objeto del disfrute.

-Está sujeto al cambio: lo que produce placer en un momento puede producir indiferencia en otro.

-Se agota como la vela: con su disfrute.

 

FELICIDAD

-Sensación profunda de plenitud.

-Sensación de paz.

-Cúmulo de cualidades positivas: altruismo…

-Un estado mental que se desarrolla más, cuanto más se experimenta.

-Con felicidad evitamos que las emociones negativas nos arrastren.

 

 

 

 

 

 

 

sea-1284368_1920

Cómo agradar al mundo

La gente grande es amena, afectuosa. El líder construye amistades. Hay unas reglas sencillas para agradar al mundo. Te deslizamos unas cuantas. Y recuerda que la repetición es la madre de toda habilidad.

1) Aprende a recordar los nombres de las personas con las que te relacionas. Lo contrario indicará desinterés.
2) Sé una persona cómoda: evitarás tiranteces que conducen a ninguna parte.
3) Adquiere una relajada desenvoltura para que las cosas que hagas no te desazonen.
4) No seas egoísta. Guarda en un baúl esa impresión de que lo sabes todo.
5) Cultiva la cualidad de ser interesante, de modo que la gente obtendrá algo de valor al asociarse contigo.
6) Estudia cómo conseguir alejar de tu personalidad los elementos ásperos, incluso aquellos de los que en principio no seas consciente.
7) Intenta remediar malentendidos. Deja a cero la
lista de agravios.
8) Practica agradar a la gente hasta que aprendas a hacerlo genuinamente.
9) Nunca desperdicies la oportunidad de decir una palabra de felicitación o de enhorabuena.
10) Da fortaleza espiritual a las personas y ellas te
darán genuino afecto.

Si este decálogo no te seduce lo suficiente, recuerda que puedes seguir siendo el “señor promedio”, ése que nunca toma la iniciativa en las presentaciones. Las personas más atractivas en un grupo son las más activas en presentarse a sí mismas. Aparte de esta certidumbre, relaciónate con la gente con este pensamiento en mente: “Puedo no ser importante para esta persona, pero ella es importante para mí, y por eso he procurado conocerla”.

ESCUCHA Y APRENDE

Objetivo: busca razones para simpatizar con cada persona; encuentra motivos para que te guste. No intentes gustar. Consigue que sea el otro el que te guste y lo habrás logrado. Echa un vistazo a tu entorno personal y laboral: revisa las razones por las que cada persona te agrada o podría agradarte. Además, si un sujeto te cae bien, tarde o temprano tú le caerás bien también.
Haz un esfuerzo de observación en las conversaciones: mira quién habla más en un grupo y mira quién es la persona más afortunada del grupo. Muy pocas veces son la misma persona. La persona afortunada, la gente grande, practica la conversación de generosidad: abierta a que los demás hablen de sí mismos, de sus miras, sus realizaciones, su familia, su ocupación y sus problemas. La conversación de generosidad prepara el terreno para éxitos más grandes: gana amigos y ayuda a saber más acerca de la gente. Escucha y aprende.

globe-1290379_1920

Nace el Club de los Optimistas, en club para gente que quiere sentirse bien, por complicadas que sean las circunstancias. Un espacio para soñar, para aprender y para entrar en acción. Os espero el 30 de septiembre a las 10.00 de la mañana. Centro Sociocultural Jardín de Estrellas (plaza del Sol, 31, 5ª planta, local 49). Entrada libre.

¿Te imaginas levantarte por la mañana sin toda la carga negativa habitual? ¿Mirarte al espejo y sentirte bien como por arte de magia? Pues eso y mucho más veremos aquí. El Club de los Optimistas, un espacio para quien no tiene miedo a la transformación: los optimistas vocacionales encontrarán causas y personas con las que elevar su vida y mejorar el mundo; los que se autodenominan “realistas” perderán ese pavor suyo al futuro y se atreverán; y los pesimistas… pues que vengan y pongan a prueba su histórico: se darán cuenta de que hay otro modo de disfrutar de la vida.

club optimistas

 

cebecera Club

Viaja tranquilo con Adeslas

Disfruta de este verano con la tranquilidad de estar siempre protegido. Estés donde estés, playa o montaña, en cualquier lugar de España, e incluso si viajas al extranjero, Adeslas te acompañará para cuidar tu salud y la de tu familia.

beach-884114
Con Adeslas tienes el mayor cuadro del país, más de 43.000 profesionales y 1.150 centros de asistencia, a lo largo de todo el territorio nacional, para que tengas la tranquilidad de tener la mejor asistencia sanitaria en vacaciones de una forma rápida y eficaz ante cualquier percance o enfermedad sobrevenida, para que te recuperes lo antes posible y sigas disfrutando de un merecido descanso.
Adeslas te cubrirá también en el extranjero la asistencia médica, quirúrgica, farmacéutica y hospitalaria si tienes el seguro de salud de cobertura completa (excepto Básico Familia). La cantidad máxima cubierta por asegurado será de 12.000 euros y el tiempo fuera de España no deberá superar los 90 días.

Saludsegur – Somos tu oficina Adeslas
en Alcorcón y Móstoles
Y ahora oficina online:
www.saludsegur.es
info@saludsegur.es
91 1384001 – 626584489
En vacaciones, abiertos para ti

CIUDADES IMPERIALES

Aeropuerto Adolfo Suárez. Embarcamos rumbo a las Ciudades Imperiales, con MadoxViajes. ¿Nos acompañáis?

Primer destino: Viena (Austria)
Impresionante la visita panorámica: “Avenida Ringtrasse” con los más bellos y majestuosos palacios de la Monarquía de los Hofburg; el Ayuntamiento de estilo Neogótico; la ópera que se inauguró en 1869 con “Don Giovanni” de Mozart; el Parlamento…Una de las visitas que no te puedes perder si vas a Viena es el Palacio Schobrunn, un auténtico tesoro del Barroco, llamado el Versalles Vienés, sin demérito a todo su casco antiguo con sus espléndidos edificios, palacios, parlamento, iglesias, plazas, catedral…

Segundo destino: Budapest (Hungría)
El Danubio separa, con su inmensidad, dos zonas muy diferentes: Buda con un relieve más elevado y Pest, que ocupa una extensa planicie formando en la actualidad una de las capitales europeas de mayor renombre, Budapest.
Recorrer sus calles es descubrir por qué Budapest es conocida como La perla del Danubio. En esta ciudad vas de sorpresa en sorpresa: Plaza de los Héroes, Avenida Andrassy, Isla Margarita, El Bastión de los Pescadores, El Castillo de Buda, El Parlamento, Barrio Judío y Sinagoga, Catedral, El Mercado Central…
Un verdadero gozo para los sentidos es el crucero nocturno por el Danubio, la iluminación de monumentos como el Parlamento, Castillo, puentes… Te hacen vivir una experiencia única y emocionante.

Tercer destino: Bratislava (Eslovaquia)
A orillas del Danubio, que con numerosos ferris la comunican con Viena en aproximadamente una hora y media. Merece la pena la ruta a pie por el casco antiguo donde se encuentran la puerta de San Miguel de estilo medieval, el Ayuntamiento Viejo, la catedral, antiguas murallas y el castillo fortaleza.

Cuarto destino: Praga (Republica Checa)
Una ciudad de cuento y una de las más hermosas del mundo. Pasear por el Puente Carlos con sus 30 estatuas, repleto de turistas amenizados por música callejera, llenan de magia y encanto el recorrido; el panorama del castillo y la catedral es inolvidable, y las vistas de la ciudad desde los miradores son fantásticas.
Praga en extensión es una de las ciudades más grandes del mundo, integrada por antiguos palacios, edificaciones eclesiásticas, jardines y pintorescos rincones. Es símbolo del Estado Checo desde hace más de 1000 años.
El Barrio Judío con la Sinagoga más antigua de Europa, el Ayuntamiento con el Reloj Astronómico, Iglesia de San Nicolás, Torre de la Pólvora, Palacio de la Ópera, Monumento Conmemorativo a Kafka y numerosas plazas hacen que esta ciudad sea tan visitada.

Excursión a Karlovy Vary
Ciudad balneario de la República Checa, a 123 Km. de Praga, enclavada en un paisaje de una vegetación exuberante, destaca el esplendor de sus edificaciones, hoteles balnearios, ubicados en las márgenes del río. Con columnatas, bellas casas de estilo barroco, Iglesia Ortodoxa de Pedro y Pablo, Mirador de Diana y lujosas tiendas.

Gracias a MadoxViajes hemos disfrutado de estos bellos lugares. Esperamos que los disfrutéis tanto como nosotros.

C/ Arroyo del Médico, 46 – Arroyomolinos (Madrid) Tf: 91 614 16 70
reservas@madoxviajes.com

www.madoxviajes.com

madox 1