Polémica por el material de protección de los miembros de las mesas electorales el 4M

A las elecciones madrileñas del 4M podrán acudir votantes infectados por coronavirus y personas con sospechas de covid. De ahí la importancia del material de protección que lleven los vocales y presidentes de las mesas. En las recientes elecciones catalanas llevaron “buzo” de protección. Y en los comicios del 4M en Madrid no están incluidos entre el material imprescindible.

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Lobo Solitario y los coyotes

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En el libro “Negociar es fácil, si se sabe cómo…”, el autor, Alejandro Hernández, relata la peripecia de Lobo Solitario. Este joven indio de la tribu kiowa salió un día a cazar al gran bisonte. Quería que todos supieran que era un gran cazador. En efecto, consiguió derribar un bisonte macho de 400 kilos, lo ató al caballo y se puso en camino de retorno. Al poco, asomó un coyote de entre la maleza. Lobo Solitario sabía que era una batalla perdida pelear con un coyote hambriento. Así que se le ocurrió cortar un trozo del bisonte muerto y se lo lanzó lo más lejos que pudo y lo dejó ahí devorando mientras él se apresuraba en dirección a casa. Cuando creía que estaba salvado y con el camino despejado, se le apareció el coyote anterior ¡acompañado de otros dos! Lobo Solitario se resignó: sacó el cuchillo, cortó un pedazo de carne para cada uno y se los echó todo lo lejos que pudo. Se puso en ruta rápido, pero el caballo estaba cansado de arrastrar el bisonte, todo iba más lento de lo deseable, y… cuando ya tenía la aldea a la vista miró hacia atrás y se sorprendió de que lo acompañaban ¡cinco coyotes! Les arrojó filetes para todos. Y entonces aparecieron ¡10 coyotes…! Lobo solitario se dio cuenta de algo: cuantos más filetes lanzaba, más enemigos aparecían.

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En negociación dicen que cuantas más concesiones hagas al otro, más te pedirá. Volviendo a Lobo Solitario: cuenta la leyenda que al llegar a la aldea el jefe le reprochó: “¡Has enseñado a los coyotes que cada vez que quieran comer carne de bisonte no tienen más que atacar a un indio a caballo! ¡Y les has enseñado el camino a nuestra aldea!”. La generosidad, tu generosidad, no se contagia, quizás convenga recordarlo…

Daniel Martín

editor de Vértigo

Claves para no empequeñecerte en una entrevista de trabajo

Septiembre es el mes para encontrar empleo o cambiar de trabajo. Aquí tienes las preguntas trampa de una entrevista laboral, para que te puedas preparar las respuestas más adecuadas y no te pille de improviso.

boy-633014_12801.- Lo que no te gusta…
Hay preguntas incómodas y decisivas en una entrevista de trabajo. ¿Qué no te gusta del trabajo que has realizado hasta ahora? Esta pregunta sale seguro. Prepara una respuesta constructiva y razonada. Nada de simplezas como: “Sentirme agobiado”, “tener demasiado trabajo”.

2.- Así que pasen cinco años
¿Dónde te ves dentro de cinco años? Huele a trampa. Mejor que des a entender que en en cinco años seguirás allí, que tu apuesta por ese puesto es firme. Aquí la soñada por el reclutador: “Este trabajo combina todo lo que he aprendido hasta ahora: quiero desarrollarme aquí”.

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3.- El pasado, sin rencores
Otra que saldrá sí o sí: ¿Por qué acabaste en el anterior trabajo? No seas muy crítico contigo mismo ni con los jefes que tuviste: evitarás dejar tu autoestima por los suelos y quedar como un prepotente.

4.- Objetivos vitales
Prepárate para la siguiente pregunta: ¿Cuáles son tus prioridades en la vida? Conviene que no te lo plantees de pronto en la entrevista y que regales al reclutador un silencio largo o una improvisación. Interesan sobre todo los valores alineados con la cultura de la compañía.

5.- Investiga cuanto puedas
¿Qué sabes de nuestra compañía? Si esta pregunta te pilla en blanco, habrá terminado el proceso para ti, aunque la conversación dure algunos minutos más. El entrevistador valorará que te hayas preocupado por documentarte, como muestra del interés por la compañía.

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6.- Cualidades y… ¡debilidades!
Hasta el más desorientado espera que le pregunten por la trayectoria profesional (un resumen) y por sus cualidades. “¿Y tu mayor debilidad?”. Que no te coja por sorpresa. Como esta otra, en caso de paro: ¿Qué has hecho mientras estuviste desempleado?

7.- Por qué tú y no el de enfrente…
Ahí van otras preguntas descolocadoras de una entrevista de trabajo: ¿Por qué deberíamos elegirte a ti? ¿Qué es para ti el éxito? Y redoble de tambores para esta última: ¿Cuál ha sido, para ti, tu mayor logro?

Sufrir o no

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“Mi vida ha estado llena de terribles desdichas… la mayoría de las cuales nunca ocurrieron”. Esta frase del mejor ensayista de todos los tiempos, Montaigne, nos pone en la pista de una distinción vital: entre dolor y sufrimiento. Porque hay una diferencia significativa entre las dos palabras. El dolor tiene unos fundamentos biológicos que afectan al sistema nervioso. Y el sufrimiento tiene que ver con la interpretación que hacemos de lo que nos sucede. “No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino las opiniones que se tienen de ellas” (Epicteto). ¿Quiere decir entonces que si soy capaz de modificar la interpretación de algunas cosas que me ocurren me liberaré del sufrimiento asociado? Elemental. De ahí que haya supervivientes de campos de concentración y gente atormentada por una verruga en la nariz.

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El sufrimiento es un error en el pensamiento: ahí están esos padres que viven acobardados por el miedo a que sus hijos sufran algún percance; los odiadores profesionales, con la venganza como sinrazón de existir; los que cierran las puertas a la vida: sufro, sufro mucho, no puedo hacer nada distinto; los que se resisten a aceptar las pérdidas inevitables; y los que niegan el dolor, lo disfrazan y lo enmascaran con la bebida, la falsa fiesta… Frente a quienes se quedan anclados al sufrimiento –tan exhibicionista, estruendoso y superficial-, están los que aprenden a mirar de frente a la vida y admiten que cada vez que nos relacionamos con el entorno podemos sentir placer pero también dolor –silencioso y sin porqués-. Dos caras, la misma moneda.
Viktor Frankl, psiquiatra alemán víctima de los nazis, sobrevivió a los campos de concentración fantaseando, en los momentos brutales, con el día en que estaría tomando café con otros médicos en su hospital. Ese día llegó. Frankl solía preguntar a sus pacientes más sufridores, muchos años más tarde: “¿Por qué no se suicida usted?”. Sorpresa: hasta el más pesimista encontraba razones para seguir…

Daniel Martín

editor de Vértigo

Las 5 leyes del oro

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Si pudieras escoger entre un saco lleno de oro y una tabla de arcilla donde estuvieran grabadas unas palabras llenas de sabiduría, ¿qué escogerías?

Si has elegido la bolsa del dinero, esto no es para ti porque creerás que no necesitas asesoramiento y estarás camino de cualquier parte para gastártelo. Si sigues aquí es porque te interesan los consejos de la sabiduría. Son 5. Las 5 leyes del oro. Vistas en el inolvidable libro “El hombre más rico de Babilonia”, de George S. Clason.

Reserva una parte
“El oro acude fácilmente, en cantidades siempre más importantes, al hombre que reserva no menos de una décima parte de sus ganancias para crear un bien en previsión de su futuro y el de su familia”.

Ponlo a trabajar para ti
“El oro trabaja con diligencia y de forma rentable para el poseedor sabio que le encuentra un uso provechoso, y se multiplica incluso como los rebaños en los campos. El oro es un trabajador voluntarioso. Siempre está impaciente por multiplicarse cuando se presenta la oportunidad. (…) Con los años, el oro se multiplica de manera sorprendente”.

Invierte sabiamente
“El oro permanece bajo la protección del poseedor prudente que lo invierte según los consejos de hombres sabios. El oro se aferra al poseedor prudente, aunque se trate de un poseedor despreocupado”.

Peligrosa inexperiencia
“El oro escapa al hombre que
invierte sin fin alguno en empresas que no le son familiares o que no son aprobadas por aquellos que conocen la forma de utilizar el oro. Para el hombre que tiene oro pero que no tiene experiencia en los negocios muchas inversiones
parecen provechosas”.

Sin forzar
“El oro huye del hombre que lo fuerza en ganancias imposibles, que sigue el seductor consejo de defraudadores y estafadores o que se fía de su propia inexperiencia y de sus románticas intenciones de inversión. El nuevo poseedor de oro siempre se encontrará con proposiciones extravagantes que son tan emocionantes como la aventura… Pero, verdaderamente, desconfiad: los hombres sabios conocen bien las trampas que se esconden detrás de cada plan que pretende enriquecer de forma repentina”.

Visualiza lo que deseas

¿Y si usas la imaginación para crear lo que deseas, en lugar de mortificarte con carencias, limitaciones y problemas? Lo llaman visualización creativa, y da resultado.

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La visualización creativa es una técnica y se puede aplicar al amor, al mundo profesional, a la salud, a la belleza, a la prosperidad… Consiste en acceder a todo lo positivo que nos ofrece la vida creando una imagen mental de ello. Representamos con claridad lo que deseamos que se produzca y nos centramos de lleno en esa idea, en esa imagen, en esa sensación, y le aportamos energía positiva a diario. Hasta que consigamos lo que hemos visualizado.
Sirve para un objetivo físico, uno emocional, uno mental o uno espiritual.

Puedes visualizarte en el trabajo que deseas, con la sensación de serenidad que anhelas o aprendiendo como nunca. Puedes visualizarte saliendo airosamente de una situación complicada. Los resultados son evidentes. En su fabuloso libro “Visualización creativa”, Shakti Gawain pone el ejemplo de alguien que está a disgusto en su lugar de trabajo e indica cómo visualizarse en otro estado:
“Primero relájate hasta alcanzar un estado mental profundo, sereno y propicio para la meditación, y luego imagínate desempeñando tu ocupación laboral ideal. Mírate a ti mismo en un entorno físico óptimo, realizando un trabajo que te gusta y te llena, relacionándote con gente que te rodea de una manera armoniosa, recibiendo el aprecio de los demás y la remuneración que consideras adecuada. Añádele detalles: el horario, el nivel de autonomía que deseas. Trata de experimentar la sensación de que todo eso es posible. Siéntelo como si lo estuvieras viviendo ya: ¡como si ya fueran así! Repite el ejercicio dos o tres veces al día, o al menos siempre que pienses en la cuestión”.

Dice Gawain que lo normal es notar muy pronto cambios positivos. No sirve para “controlar” el comportamiento de otros o para hacer que otros realicen algo que no desean. Lo que logra la visualización es derribar nuestras barreras internas y centrarnos en los aspectos más positivos. La autora admite que puede parecer asombroso o imposible a primera vista, dado “el limitado carácter de la educación que han recibido nuestras mentes”, pero se aprende. No olvides que la forma sigue a la idea. Primero creamos las cosas en nuestro pensamiento: Creo que voy a hacer la cena, y la preparamos. Quiero un vestido nuevo, es la idea previa a la compra. El artista primero se inspira y luego crea. Tener una idea o un pensamiento alojados en nuestra mente atraerá la forma en el plano material.

Sostiene Gawain que esto se aplica incluso a la enfermedad: si pensamos constantemente en la enfermedad, podemos acabar enfermando. “Y si pensamos en nosotros mismos como algo hermoso, acabaremos siéndolo”. Si no se siembra, no se recoge. Si adoptamos una actitud básicamente positiva, atraeremos situaciones, acontecimientos y personas conforme a nuestras expectativas. A mí me está pasando. Hace tiempo no lo habría creído. Y por eso no me sucedía. Lectura para este inicio de curso: “Visualización creativa”, de Shakti Gawain.

La teoría de la aldea

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Los antropólogos dicen que tenemos un número limitado de relaciones personales importantes y estimulantes. La pauta habitual es tener dos amigos importantes durante la infancia, dos amistades adultas significativas y dos médicos. Te enamoras una sola vez, tienes dos parejas sexuales que eclipsan a las demás y hay un miembro de la familia al que quieres más que al resto. Da igual donde vivas, tu nivel de refinamiento y tu cultura: la cantidad de relaciones personales significativas es limitada y extraordinariamente parecida.
En antropología se conoce como la teoría de la aldea; en las aldeas africanas las relaciones se establecen dentro de unos cientos de metros cuadrados y se generan en un periodo breve. Para quienes estamos fuera de África el espacio puede ser el mundo entero y el periodo la vida completa, pero el caso es que las relaciones se forjan en nuestra aldea “mental”.
Lo cuenta Richard Koch en “El Principio 80/20” y me ha parecido significativo traerlo a Vértigo por si te puede servir para pensar y explicarte en este final de verano (el periodo estival es el tiempo idóneo para hacer propósitos distintos y no el año nuevo). Los antropólogos llegan a decir que, si alguien tiene demasiadas experiencias muy pronto, se le agotará su capacidad de establecer amistades íntimas. Puede que esto explique la superficialidad de algunas personas: por su profesión o circunstancias han tratado con muchísimas personas, que han ocupado su aldea mental y ya no hay sitio para más. Algunos experimentos legendarios evidencian por qué a personas que tuvieron una juventud de prostitución, delincuencia y vida al filo les es imposible experimentar relaciones íntimas más adelante, en un entorno distinto, y con todo para rehacer la vida.
Una pequeña parte de las relaciones, como el 20 por ciento, se lleva el 80 por ciento del valor emocional. “Ocupa los espacios emocionales con mucho cuidado y no te apresures”.

Pastillas para héroes

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Hay un poema de Kipling que podría regalarse como un complemento energético. Homenajea al héroe cotidiano, capaz de mantener la cabeza en su sitio cuando todo el entorno la ha perdido y le culpa a él; a ese héroe que sigue creyendo en sí mismo cuando todos dudan y que a la vez acepta que los demás tengan dudas; a ese individuo que espera, que sueña sin dejarse dominar por los sueños, y que sabe que el triunfo y el desastre son dos impostores. Las pastillas Kipling nos recordarían que hay que estar preparado para ver cómo otros destruyen aquello por lo que has dado la vida… y remangarse para reconstruirlo con las herramientas que tengas a mano. Porque hay veces en que hay que arriesgarlo todo en una sola jugada y empezar de nuevo si se pierde, sin victimizarse con la pérdida. Y resistir. Sí. Que ni amigos ni enemigos puedan herirte y que todos puedan contar contigo pero ninguno demasiado. Pastillas Kipling. Pastillas para héroes. Próximamente…

Daniel Martín
Editor de Vértigo

¿Eres un líder? Razones aquí

El especialista en liderazgo Andreas von der Heydt ha compilado las habilidades más destacadas y comunes entre los líderes con los que ha tratado.

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Humildad: Los líderes se equivocan y lo hacen con frecuencia, desde una edad temprana. Ellos aprenden de sus errores, los admiten y se comportan con humildad.

Lo imposible: Los líderes contemplan lo imposible para en cualquier trance conseguir lo máximo posible. Audacia y valentía, indispensables.

Empatía y firmeza: Los líderes se ponen en los zapatos de su equipo, siempre. Eso no merma su firmeza. Los líderes dan a los demás lo que consideran necesario y no lo que los demás quieren.

Eficacia y eficiencia: Pueden darse a la vez, porque el líder es capaz de hacer lo correcto de la mejor manera posible.

Focaliza, focaliza: Los líderes hacen un arte de la ejecución de sus proyectos. Se concentran en la toma de decisiones y las ponen en práctica de la menor manera posible, hasta el final.

Estrategia y peón: Los líderes encarnan lo mismo al poeta que al campesino, con el mismo ímpetu aplican su mente estratégica que se ponen el mono para entrar en los detalles y poner manos a la obra.

Las personas: Los líderes son humanos, accesibles y respetuosos. No, no se trata de monstruos. Se centran en las personas y no en las tareas, especialmente cuando la situación se complica.

Flexibilidad y posibilismo: Los líderes prueban alternativas cuando las cosas no funcionan. Son positivos, fuertes e irradian confianza. La flexibilidad es su bandera y la actitud de es-posible.

Transparencia y comunicación: Los líderes son excesivos en comunicación y eso les proporciona logros por encima de las expectativas. Los equipos funcionan con claridad y transparencia en grandes dosis.

Inteligencia y disfrute: Los líderes trabajan duro, con inteligencia y disfrute. Son apasionados y comprometidos con el trabajo y eso da resultados.

Práctica: Los líderes hacen más de lo que prometen. Practican lo que predican.

Inspiración: Los líderes piensan, se comportan y comunican más allá de objetivos y cifras.

Fidelidad: Los líderes son fieles, particularmente a sí mismos y a sus valores esenciales. Se adaptan, pero nunca se bajan de su ideario.

Curiosidad: Los líderes creen en lo bueno de todo. Mantienen la mente abierta y la curiosidad en lo alto, lo que no quiere decir ingenuidad y me-lo-creo-todo.

Largoplacismo: Los líderes piensan en el largo plazo; si es necesario, renuncian y sacrifican ganancias a corto plazo, pensando en el crecimiento y la sostenibilidad de la empresa a largo plazo.

Pasatiempos: Los líderes tienen una vida más allá de su trabajo y de su carrera profesional, sí. Los líderes pasan tiempo con la familia, los amigos y otros seres queridos. Y disfrutan de todo lo que les apasiona, sin preocupaciones.

No esperes a que un infarto te cambie la vida

Vive desde hoy con la intensidad calmada del que ya ha sufrido un ataque al corazón. Prepárate como si la vida media de tu profesión fuera de dos años. Supón que los demás pueden oír lo que dices de ellos. E imagina que cada tres meses haces balance…

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Somos cuerpo, mente, corazón y espíritu. Lo dice Stephen R. Covey. Maestro –le llamaría gurú si la palabra no apestara de tanto mal uso. Y en su libro El 8º hábito. De la efectividad a la grandeza (Paidós), ofrece cuatro principios para tener una vida más equilibrada y poderosa.
a. Para el cuerpo: Vive como si hubieras sufrido ya un ataque al corazón. Hablamos de intensidad, calma y relatividad. No esperes a que el infarto te cambie la vida. Cámbiala de forma preventiva.
b. Para la mente: Prepárate sabiendo que la vida media de tu profesión es de 2 años; sí, prepárate en consecuencia, sin miedo a los cambios.
c. Para el corazón: Supón que los demás pueden oír lo que dices de ellos, y habla en consecuencia. Déjate de distracciones.
d. Para el espíritu: Imagina que cada tres meses te encuentras con el creador, y vive en consecuencia. Si lo prefieres, cambia el “creador” del que habla Covey por la imagen que mejor te encaje; haz balance, en definitiva.
Al cabo todo se reduce a cuatro grandes necesidades: vivir (cuerpo), aprender (mente), amar (corazón) y dejar un legado (espíritu). Y sus manifestaciones más elevadas son la disciplina, la visión, la pasión y la conciencia. Cuatro dimensiones que confluyen en lo que se será la expresión de nuestra voz.
Por cierto que Covey habla de visión en el sentido de ver con el ojo de la mente lo que es posible en las personas, los proyectos, las causas y las empresas. De la disciplina dice que es el precio de traer la visión a la realidad, o sea hacer lo que sea necesario para que sucedan las cosas. La pasión es el fuego, el deseo, la fuerza, la convicción y el impulso que sostiene la disciplina para alcanzar la visión. Y Covey define la conciencia como el sentido moral interior de lo que es bueno y lo que es malo, el impulso hacia el sentido y la aportación.

“El 8º hábito”,
Stephen R. Covey