El botellón y la covid: subidón de las denuncias en Madrid, y Alcorcón pone 21 multas pese a estar precintados los espacios habituales

El botellón y el coronavirus hacen un dúo peligroso y muy concurrido en este julio. Al menos a juzgar por el subidón de denuncias: un 71 por ciento más en Madrid que en el mismo periodo del año pasado. Gobiernos como el de Alcorcón han decidido cerrar los espacios callejeros más habituales de botellón para ponérselo difícil a los jóvenes y al virus.

En un solo fin de semana, la policía local de Alcorcón puso 21 denuncias por consumo de alcohol en la calle. Y eso que el Gobierno municipal había decidido precintar los espacios concurridos más habituales, como el auditorio del parque de Los Castillos, por ejemplo.

Hacer botellón está prohibido en todos los municipios en cualquier periodo del año y en cualquier tesitura, no por la pandemia; se permite durante los días de las fiestas patronales, que precisamente este año se han anulado. La cuestión es que a la ilegalidad se suma este año la peligrosidad, porque decenas de jóvenes bebiendo alcohol juntos puede aumentar la propagación de la covid-19.

Los botellones han contribuido a que el virus se extienda entre los jóvenes, que se sienten libres de cualquier responsabilidad. Hay campaña de concienciación en Madrid:
—No es por la multa, es por los que tienes en casa. Mejor no hagas botellón —dice.

La bebida y la gente junta terminan con jóvenes que extravían la mascarilla, dejan de guardar la distancia social, se abrazan y llevan el virus a casa. Desde el Ejecutivo insisten en que no deben compartir nada, ni vasos, ni botellas, y mantener la distancia.

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