En la zona confinada de Móstoles: anulaciones, la acera de enfrente y madres a rajatabla

“Hoy, de momento, ya me han anulado 3 personas que no viven en la zona, porque no pueden entrar al barrio, por lo que económicamente va a ser difícil. Ya está anulando gente y no hay manera de ganar dinero”. Habla Carmen que tiene su Peluquería Cruz, en la zona de salud de Barcelona, en Móstoles, confinada desde hoy y durante 2 semanas por el coronavirus.

Entre el “miedo” de la gente mayor, las celebraciones que se posponen y ahora este confinamiento de zona, Carmen está deseosa de que se pase la pesadilla de 2020 y la vida vuelva a la normalidad. Su marido, Alejandro, dedicado al diseño, la impresión y la imagen corporativa (4B, Four Brothers), al menos puede atender a los clientes online y puede verlos incluso, porque es él quien se desplaza para las visitas.

Pares libres, impares confinados

Carmen tiene a su madre en el propio barrio, enferma y con ingreso hospitalario, pero ha tenido que pedir una justificación al Hospital para atenderla, porque, por los azares de las zonas de salud, los números pares de la calle Camino de Leganés están fuera de la zona confinada (y los impares con restricciones, por los más de 400 casos de coronavirus por cien mil habitantes, de tasa de incidencia).

En los pares de Camino de Leganés vive también Lola, empresaria y presidenta de la asociación Sinergias. Tiene libertad de movimientos… pero no le sirven para nada de lo que habitualmente hace en cuestión de servicios: “Justo enfrente tengo mi entidad bancaria, a 100 metros, y debo llevar justificante, adiós al menos en dos semanas al aperitivo en la cafetería Libertad, a mi farmacia de confianza y mi peluquería de siempre”, comenta. Los asociados que Sinergias tiene en la zona confinada tendrán en estas dos semanas apoyo online para ayudar con la promoción y el ánimo, siempre bienvenidos.

Ni se os ocurra venir

Eugenio, entrenador de fútbol y coach que vive en Móstoles Sur, no tendrá que justificar ante los controles las visitas a su madre, que vive en la zona confinada. Nos cuenta con una sonrisa que su madre, pletórica de salud y que lleva las reglas a rajatabla, ya les ha mandado “el protocolo y sus pautas” a los hijos para que ni se les ocurra pasarse por la zona de Barcelona en estas dos semanas.

“De hecho -sigue Eugenio- es mi cumpleaños el domingo próximo y ya me dijo ayer que hasta la plaza del churro –el monumento que hay en la calle Libertad- llega su límite y que quizás el sábado o el domingo me dirá adónde me tengo que acercar para verme y darme el regalo como sea”. “Ella dice que es mejor no arriesgarse, mi madre es que es así: todos encerrados hasta que esto se pase, da igual la celebración que sea, que si no esto no se va a acabar en la vida”.

Ahora que lo pienso, en cierto modo la madre de Eugenio sí saldrá del barrio, bueno su impronta culinaria, porque el domingo les dio tuppers con comida casera para la tengan presente. Benditas madres a rajatabla.

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