“Estoy harto de los políticos actores. El político tiene que ser normal”

Aunque la mejor conversación es la que uno tiene consigo mismo, a ser posible en segunda persona… abrimos en Vértigo un espacio para ir conociendo a las personas que competirán por la Alcaldía en las ciudades del sur en mayo de 2023. Empezamos por Móstoles, con el candidato por el PP, Manuel Bautista.

Cuando le pregunto qué es, qué hace y qué tiene, Bautista empieza por la familia. “Soy padre de familia, que es lo que más quiero en la vida”. Y en ese grupo de básicos pone a su mujer: “Me da paz, me sitúa en el mundo y es mi compañera de vida”. Y a sus hijos, Lucía y Adrián, sus “tesoros”. O sea, primero es marido y padre… “Y también soy hijo, y esa es la parte que tengo un poquito más descuidada”. Por escasez de tiempo, dice. “Lo analizo y me da rabia”. Porque sus padres y sus tíos siempre han vivido muy próximos, y él creció con ese concepto muy marcado de familia extensa.

En cuanto al hacer… “Me he ido haciendo poco a poco. Siempre he tenido vocación de servicio público; soy profe desde muy jovencito y siempre me he guiado por las ganas de que por donde paso dejar mejor las cosas de lo que me las he encontrado”. Hace entonces una defensa de la docencia: “Formamos seres críticos, seres democráticos e influimos en la sociedad”. Y con ese impulso Bautista fue asumiendo destinos: desde gestionar la educación de 39 municipios del sur hasta ahora viceconsejero de Educación. Por medio, director general de Primaria, director general de Concertada… Todo eso compone su “mochila de experiencias” para ir evolucionando.

¿Y tener? “Tengo ilusión, tengo ganas y tengo esperanza. De contribuir a un futuro mejor para mi ciudad que el que tiene”. “Bueno y tengo mi núcleo de protección que me ayuda mucho. Me siento afortunado”.

“Manolillo, cuando subes, te queda un minuto menos para bajar”

Le pregunto por sus primeros recuerdos “políticos”. Y menciona la casa en que creció en Móstoles. “Mi familia es apolítica absolutamente. Salvo mi padre, que era muy seguidor de Adolfo Suárez. Lo consideraba un icono político, un ejemplo de que a la política hay que venir para ser útil, para negociar, consensuar y crear. Y eso lo encarnaba Adolfo Suárez”. Su padre le decía a Manuel de niño: “Manolillo, cuando subes te queda un minuto menos para bajar”.

En archivos mentales, sale uno principal, el 23 F. “Mi hermano tenía poco más de 20 días cuando ocurrió y recuerdo a mi madre llorando frente al televisor. ¿Y ahora qué va a pasar? Y yo sentado en la alfombra en el cuartito de estar, que yo era de estar siempre tirado en el suelo, y no terminaba de entender qué pasaba. Y lo siguiente que veo es a mi madre llamando a mi padre, y Pepe, como siempre, transmitiendo tranquilidad. Mi padre ve el vaso medio lleno”.

Su padre ha sido de los “fundamentales” de Manuel Bautista. “Mi padre nos ha ayudado en todo. Soy maestro por mi padre”. Comparte una escena: el adolescente Manuel algo extraviado y pensando en dejar los estudios o cambiar de rumbo. “Voy a ser policía. Y mi padre, Manolillo, espérate”. Y… “¿por qué no comisario?”, le dijo el padre para confundirlo. Y él, bueno… Y entonces le espetó: “Para eso necesitas una carrera. Por qué no estudias para profe”. Y lo hizo, y aprobó la oposición y cuando ejerció ya no quiso ser ni policía ni nada parecido.

El instituto, el perro y el “cocinillas”

De los tiempos de profesor, recuerda su etapa como director en un instituto cerca de la Cañada Real, y cuando ejerció de profe en el instituto de Móstoles donde fue alumno, el Velázquez. Y desde la educación fue descubriendo “lo importante que es la política”. “Mi mujer al principio no le veía la utilidad. Pero ya sí: es el único vehículo que puede mejorar -o no- la vida de la gente”. Política real, dice él.

Le pregunto por sus hábitos, por si sigue rutinas cotidianas. “Me levanto a las seis y media. Me ducho, tomo un café y doy un paseo con el perro”. Se llama Blas, un labrador chocolate, que ha cubierto en lo posible el hueco que dejó un perrito anterior que murió. “Aquello me sirvió para ver que soy un enamorado de los perros”. Después del ramoneo con la mascota, se pone el traje “y a echar horas, hasta las 20.30 o las 21.00”. Dice que cuando su mujer no va a comer a casa, él se escapa de la Consejería para comer con sus hijos. Más por un estar juntos, por generar ese hábito que cala, aunque a veces pensemos que no, porque vemos que los hijos están a sus cosas.

Manuel cita una anécdota: “Mi hija a veces me llama y simplemente me dice: ¿qué haces?”. Para saber de él. “Un día me dijo, papá baja, baja rápido; y yo, qué habrá pasado. Y era que me había traído un helado”. Gestos sencillos. Eso es lo que más valora. “Soy así: normalidad, naturalidad y mucho trabajo. Y no voy a vender otra cosa en mis aspiraciones a la Alcaldía de Móstoles. Estoy harto de los políticos actores. El político tiene que ser normal”. La normalidad del “cocinillas”, que se abre una cerveza al caer la tarde, saca una jarra fría y prepara la cena para todos. “Ese es uno de mis placeres”.

“No vengo a Móstoles a hacer amigos. Vengo a gobernar”

Al hilo de su mención a los perros, me acuerdo de que son los mayores conquistadores de amigos con su método simple e infalible: demostrar cariño por los demás. Entonces le pregunto por el ultimo elogio que ha hecho: “Me gusta mucho la gente que trabaja de forma desinteresada. Valoro mucho a la gente que está a mi alrededor y está trabajando desinteresadamente. Porque el partido no es una ONG ni un club social ni una agenda de colocación. No vengo a Móstoles a hacer amigos, vengo a gobernar. No vengo a ofrecer un puesto de trabajo. Para mí lo importante es mérito, capacidad e implicación”.

¿Qué cree que es el PP hoy en la mente de los mostoleños? “Ayuso y aire fresco. Con este gobierno socialista, comunista, sanchista, la gente se ha dado cuenta de que hay otras cosas. Y que con las política socialistas Móstoles no avanza”. Se pone muy serio: “Nos vienen momentos duros donde hay que tomar decisiones adultas, que afectan a la mayoría de la gente”.

“La corrupción está relacionada con las personas más que con las instituciones”

Le pregunto por la corrupción y algunos símbolos. Y se acuerda de “Vera y Barrionuevo entrando en la cárcel (secretario de estado y ministro de Interior con Felipe González)”. “Cualquier corrupción es horrorosa. La corrupción está relacionada con las personas, más que con las instituciones y es totalmente detestable”.

Los días de reponedor en Carrefour, el teléfono y la voluntad

Le pido que me cuente el caso de alguna persona que haya conocido en estos días recientes de trajín en Móstoles. “Me acuerdo de los ratos con las peñas en las fiestas. Estuve en la carpa de El Churri. Y una señora se levantó y dijo en alto: que dice ese señor que tú no has trabajado en el Carrefour de Móstoles”. Y Manuel: “Que venga”. Era un “gerente” de Carrefour. Se produjo entonces una conversación curiosa. Bautista le dio el nombre de la ett que lo contrató, y las marcas de congelados que reponía. Aun así la conversación devino por ese “todos los políticos sois iguales”, y la búsqueda de una prueba. “Seguro que si te pido el número de teléfono no me lo das”, le dijo el interlocutor. “Dame el tuyo, que te voy a hacer una llamada perdida”, terminó aquello.

O ese momento en la plaza de Arroyomolinos. “Nos comíamos un bocata de panceta, con unos mayores muy simpáticos, en un día en que yo me comí dos cocidos, por cierto (de las fiestas). Esas personas mayores me contaban que llevaban tiempo pidiendo que les cambiasen la arena de la plaza. ¡Y unas baldosas! Al final la cuestión es de presupuesto… y voluntad. Tienen que ir juntas”.

“Ñono”, Corbalán y la deslealtad

Le pregunto por gente a la que admira. “Si me pongo ñoño, admiro a mi padre. Y, fuera de mi entorno, mis grandes ídolos son deportistas. Uno que me gusta mucho es Corbalán, base de baloncesto, cardiólogo y buena gente. Un tío normal, que estando en la élite del deporte fue capaz de estudiar una carrera. Me gusta la buena gente, formada y deportista”.

¿Qué cosas le molestan? “La deslealtad y la ingratitud me molestan mucho. El ser humano tiene que ser leal a lo que piensa y con quien está. Y la gratitud es esencial”. ¿Es usted de órdenes o de preguntas? “Yo hago preguntas. Creo en persuadir. Y me interesa mucho lo que me dicen. No quiero que se me aplauda. Quiero que se me digan las cosas, y luego las decisiones las tomo yo”.

Sale la inteligencia emocional a colación. “Tengo una concepción muy humanista de la vida. Y veo que, detrás de cada uno de nosotros y nuestras ocupaciones, hay una persona: y un día estamos bien y al día siguiente podemos discutir con nuestros hijos, estar enfermos… Es importante interesarse por la vida de la gente que tenemos alrededor, por cómo se sienten. Y hay que darle a cada uno lo que necesita, no lo que quiere escuchar”.

Un “extraño”, “tío normal” y David lucas

¿Qué cree que piensan de usted los mostoleños? “Distingo entre el mostoleño que me conoce y el que no. El que no me conoce pues dice que soy un extraño, y lo entiendo. El que me conoce piensa que soy un tío normal y que vengo a tratar de mejorar su ciudad y su vida”.

Hablando de la ciudad, ¿considera necesario venirse a vivir a Móstoles para poder ser alcalde? “No descarto venirme a vivir en Móstoles. No duermo aquí pero paso el día en Móstoles. Como David Lucas (ex alcalde de la ciudad, que vivía en Getafe; Bautista vive en Fuenlabrada). La clave es la gestión, no donde duermes. No es una cosa que me preocupe. Lo que me preocuparía es no conocer Móstoles, como David Lucas. Mi familia está aquí. Yo he ido a bailar a Edén. He ido a los Multicines Iviasa, he comido hamburguesas en el Óscar. He pasado mi juventud en El Escondite, La Trucha, el Desván. Lo importante no es dónde duermas: es conocer”.

Autor: RevistaVértigo

Contar historias Vértigo es un sueño puesto en acción. Es una obsesión por lo importante; ya sabes: si te han disparado una flecha, pide ayuda urgente, no te preocupes por conocer el color del arco... Vértigo va a contar historias. En papel y por supuesto aquí, en internet. Con sencillez, con rigor, y con tu participación, lector. Vértigo quiere ser una revista ajena a la actualidad local: ni los sucesos, ni la política son nuestra referencia. Somos una publicación que mira al mundo. Somos humildes, imperfectos y empezamos en Móstoles y Arroyomolinos. Ah, y queremos crecer.

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