Famoso por ser el cuerpo de Darth Vader y que nadie te reconozca por la calle

La vida tiene incongruencias dolorosas. Tal que ser famoso por ponerle 1,98 metros de carne y estatura mortal a una armadura mítica. Le ocurrió a David Prowse, el actor que puso cuerpo a uno de los villanos principales de la ficción, Darth Vader, y que acaba de morir, a los 85 años.

Al hilo de la muerte del actor, que no el mito, se agolpan las curiosidades sobre el intérprete británico, sobre el malo malísimo, sobre la armadura y hasta sobre sus sorprendentes fans máximas. Atención: dicen que es inspiración de abogadas de 40 años, que ven en el personaje un modelo de “transición”. ¡A ver si la solución al embolado político actual en España va a estar en Star Wars y no en Frankenstein ni Juego de Tronos, con dicen los tertulianos de metáfora única!

Voz de granjero

Vamos con algunas de las curiosidades sobre Vader, ese tipo que tenía una camiseta con su cara, como el doctor Simón. Resulta que, como David Prowse tenía un acento de granjero de Bristol, el equipo de George Lucas contrató su corpachón de culturista pero no su voz.

La voz la aportó James Earl Jones, ese actor negro con gafas y voz profunda de malvado de ultratumba, que se equivocó no queriendo salir en los créditos de las primeras películas por augurarlas fracaso. Menudo visionario: no imaginaba que los mitos salen de la nada. Por cierto, que ni de Jones ni de Prowse eran las distorsiones en la voz y la respiración del malvado (eran de un tal Bob Anderson).

Hablaba como Constantino

Imagino la tareíta de Prowse con los años reivindicándose como el “interior” de Darth Vader, pero sin tener ya el cuerpo original de campeón de halterofilia, y sin poder hablar porque todos se darían cuenta. Bueno en España, con el doblaje, Vader hablaba como Constantino Romero, la voz de Terminator y Harry el Sucio entre muchos.

Cuando Vader luchaba con la espada láser no tenía ya ni el cuerpo de Prowse sino el de Bob Anderson, mejor espadachín. Y para una vez que se quita la máscara en la pantalla, en el Episodio VI: el retorno del Jedi, el rostro que se muestra es… ¡el de Sebastian Shaw!

Estética entre nazi y samurái

Darth Vader, que debió ser “dark” pero Lucas cobardeó con el nombre, lleva máscara porque intenta salvar Amidala. Pero fracasa achicharrado y Palpatine lo cura y lo reinventa con prótesis, protecciones para la piel y un casco de inspiración entre nazi y samurái. En el casco tiene visión nocturna y termina siendo más que un complemento para pilotar: es un icono.

Cuando alguien lo ve por primera vez, aunque hayan pasado tantos años y la ciencia ficción envejezca tan rápido, se ve que la apariencia está muy lograda. Impresiona todavía. Unos segundos bastan: sus andares, su respiración.

¡Arde Lucas!

Por cerrar con un buen recuerdo para Prowse: los movimientos pesados, graves, del personaje sobre del actor que recién ha muerto. La productora de Lucas, que arderá en el infierno de tantos creadores que fustigan a sus personajes y actores, rompió relaciones con Prowse y no le contó que habían rodado el fallecimiento de Darth Vader con otro actor. Nunca pudo estar siquiera en las convenciones oficiales de Star Wars, con lo que daban de celebridad y royalties.  

En los últimos años el cuerpo de Darth Vader vivía de autografiar fotos y asistir a festivales de cine y cómics.

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