La alcaldesa de Móstoles, el Franco del PSOE y las fauces de los… “compañeros”

No solemos meter la mano en la boca de leones -ni siquiera los del Parlamento, si se pudiera- porque sabemos qué nos pasaría. Ñam. Sin embargo, con los amigos o con los compañeros de partido algunos no suelen tener la misma precaución. Y ñam ñam.

Viene esto a cuento de que el PSOE ha considerado, tras meses de abordaje, una “falta ética grave” el comportamiento de la alcaldesa de Móstoles el año pasado al contratar a su hermana como cargo de confianza y ponerle un plus a otro pariente, un tío suyo en concreto. Los dos finalmente dejaron sus puestos, cuando se produjo la polvareda mediática.

Los líderes auténticos te dicen que no te fíes de los amigos -ni de los compañeros de partido, menos todavía. Que mejor te busques a un antiguo enemigo, porque ese te servirá como nadie. Recuerdo esto porque fue el propio José Manuel Franco, secretario general del PSOE de Madrid entonces, el que pidió a la alcaldesa de Móstoles, Noelia Posse, que dimitiera. En privado. Y ella le dijo que le fuera a otro con la broma…

Socialistas a la cara -y de tapadillo- presionaron a la regidora para que se marchara a casa. Y ahora el comité federal del partido salda el asunto con 9 meses de suspensión de militancia, que ya ha cumplido Posse, porque pidió su baja de forma voluntaria entre tanto se solucionaba su expediente, y ha transcurrido más que un embarazo.

¿Qué habría pasado si hubiera dimitido la alcaldesa ante las presiones directas y las perifrásticas? Pues, nada, le habría quedado el derecho al pataleo, ideal para el flujo sanguíneo si se hace ordenadamente, y nefasto para la reputación y el futuro. Aguantó y ahora es más fuerte.

Los partidos, siempre tan elefantiásicos, consideran que sus daños son más dignos e importantes que los daños de los demás. Me da que el Franco del PSOE se confundió de oponente. Y ya se sabe que, cuando se ofende al contrincante inadecuado, habrá venganza casi seguro…

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