La coherencia

Al coordinador de Educación de Móstoles, Julio Alfonso, secretario de Organización de Podemos, le reprochan estos días su pasado falangista. Por creer que la coherencia es siempre una virtud, estamos como estamos en la política española. Si partes de una premisa errónea, ser coherente tiene unas consecuencias fatales. Ahí están Hitler y Maduro y más. Otra cuestión es la coherencia interna, la coherencia en la forma de analizar la realidad, y creo que ahí Julio Alfonso, al que no conozco, ha sido coherente, quizás sin pretenderlo…




La Historia ha demostrado, con más cadáveres que logros, que los únicos que no cambian de idea suelen ser los idiotas y los locos. Muy pronto nos inyectan el “chaval-hay-que-ser-coherente” y, si partimos de planteamientos basura (nuestros padres y mentores nos quieren pero no siempre se conducen bien), nos podemos pasar la vida jodiéndola con nuestras ideas y valores poco válidos. En nombre de la coherencia, eso sí.

Porque, sin entrar en las arenas movedizas de la política y la religión, en ocasiones lo que vale en un trayecto de nuestra vida ya no sirve para otra parte del camino. Cada año palman por coherencia empresas, ideales. Cuando la coherencia es dogma, vamos mal: nos anquilosa y se carga la flexibilidad, tan útil.

El camino de Julio Alfonso, de Falange Española a Podemos, tiene que ver también con el principio de adaptación, crucial para la supervivencia. Con su “evolución” hoy es coordinador de Educación. Desconozco lo que era cuando se presentó por Falange, en 2008. Quizás ganaba más dinero que ahora, lo digo por los críticos que siempre miden las cosas por lo mismo, ellos también en nombre de la coherencia.

Para aceptar las felices incoherencias ajenas primero hay que aceptar las propias. Yo miro mi propia trayectoria y antes presumía de whitmaniano, “me contradigo, sí, me contradigo”, y ahora veo que mis incoherencias me han hecho libre e íntegro como nunca: dije que nunca trabajaría para políticos y fui coordinador de Juventud (en Móstoles); tras el primer hijo dije que no tendría más y tengo 4 churumbeles (el último de acogimiento, modalidad necesaria y que os recomiendo) y me preciaba de mi alergia a los políticos y me casé con una concejal del PP de Móstoles, Eva Sánchez, con la que disiento serenamente, también de política.

La coherencia interna es la que sirve: aunque te lleve a la incoherencia externa. Y aceptar la ambivalencia: del mundo, de los otros y de uno mismo.

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