“Me han tocado, me han sacado fotos, me han dicho tantas cosas…”

Las mujeres y las niñas sufren acoso sexual y violencia en los espacios públicos de todo el mundo. ¿Libre circulación? Será para algunos… En Ciudad de México han optado por autobuses solo para mujeres. Y oficinas de apoyo y denuncia en el metro. Y una app, Vive Segura, para denunciar los incidentes. En Móstoles, salvando las distancias, se aprueban hoy las Zonas Seguras para Mujeres. Es un comienzo…

—Me han tocado, me han sacado fotos, me han dicho tantas cosas —dice una joven mexicana de 17 años, en un grupo de discusión, sobre la experiencia de tantas mujeres y menores en el transporte público.

En Dublín las mujeres cuentan que el acoso sexual es “frecuente y angustiante” para las mujeres y las niñas.
—Problemas de diseño urbano, como áreas descuidadas, sucias y poco acogedoras, y paredes que obstruyen la visibilidad, son las principales razones del temor de las mujeres a los espacios públicos.

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En Ho Chi Minh (Vietnam) las mujeres sufren acoso sexual en la calle, en el transporte público, las piscinas, la universidad, las escuelas, las salas de cine. Muchas todavía callan, por la escasez de sanciones.
—Las normas patriarcales que confinan a las mujeres al espacio privado, dentro del hogar, y que refuerzan el privilegio masculino, están en el origen de los abusos —retratan.

Lo apuntan desde el proyecto Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros de la ONU Mujeres. Y dicen que urge recoger datos en las ciudades, para hacer trizas creencias tan dañinas como no-es-para-tanto, y actitudes del tipo yo-no-he-visto-nada, que algunos van a sufrir tortícolis crónica de tanto volver la cabeza para otro lado al ver a mujeres en dificultades.

En Móstoles Más Madrid – Ganar Móstoles ha llevado este jueves al pleno la propuesta de establecer Zonas Seguras para Mujeres. Empezarán por los establecimientos de hostelería, siempre accesibles. Habrá carteles bien visibles, para que mujeres que estén sufriendo acoso sexual o violencia puedan entrar y pedir ayuda: directa o con claves, de forma que los que estén al tanto sepan si la mujer necesita que la acompañen al coche, un taxi o avisar a la policía.

“Transformar las normas sociales”

Los establecimientos de hostelería serán un comienzo. El Ayuntamiento hará una llamada a la acción y se adherirán voluntariamente a la red de Zonas Seguras los establecimientos que lo deseen. El objetivo es que la ciudad sea zona segura al completo. Hay que dar pasos. Como dice la ONU: pasos que sirvan para “transformar las normas sociales”, que se generen “relaciones de género respetuosas en las escuelas, las comunidades y otros entornos”.

En Quito (Ecuador) hay tal inseguridad en el transporte público, por ejemplo, que han construido pasillos de cristal transparente para la movilidad de segura, y para las áreas de espera. Y 600 funcionarios de la Compañía Metropolitana de Transporte conocen de memoria el protocolo con víctimas de acoso sexual y violencia.

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En Ciudad Quezón (Filipinas) han generado un movimiento tecnológico, el “hackathon”, con el que piratas experimentados ingenian aplicaciones móviles para combatir el acoso sexual y la violencia. Las aplicaciones muestran lugares seguros y se pueden mandar mensajes para alertar a la familia, a los amigos y a la policía.

En Port Moresby (Papúa Nueva Guinea) se han centrado en los mercados callejeros, donde trabajan muchas mujeres, que sufren episodios de violencia.
—Las mujeres habían pasado por alto todo tipo de violencia, pero claro ¿quién iba a ayudarlas? Lo sufrieron en silencio hasta que llegó Ciudades Seguras —dicen desde ONU Mujeres. Vamos avanzando.

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