43 niños, adolescentes y jóvenes de Móstoles harán propuestas para la ciudad

22 consejeros de quinto curso de Primaria, 17 representantes de los institutos y, por primera vez 4 delegados en nombre de los mostoleños de 16 a 30 años. Móstoles tiene nueva gente menuda haciendo propuestas para ciudad.

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Móstoles/ La Policía Nacional y la “ocupación ilegal” de viviendas

En portales de Móstoles y por wasap circula un cartel con recomendaciones de la Policía Nacional para actuar en caso de que te “ocupen ilegalmente” una vivienda.

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9 hábitos con mala reputación que son señales de inteligencia

Iba a preguntarte qué tal se te da el Data Science y el Machine Learning, porque serán los trabajos más demandados en 2020, según la red LinkedIn. Pero entonces descubrí, por Business Insider, que dejar algo para más tarde es ¡señal de inteligencia! Y también llegar tarde. Y tener la mesa de trabajo desordenada… Hábitos mal vistos a los que hemos dado una vuelta. Optimismo para el lunes.

1.-Dejar las cosas para más tarde
Decir procastinar sin trabarse es tan difícil como cambiar el hábito que define la palabra: dejar las cosas para luego. Los cuadriculados dicen que es principio de holgazanería, pero visto de otro modo puede ser una espera hasta que te llegue la inspiración. O sea creatividad. Lo dijo hasta Steve Jobs, santón de tantas cosas.

2.-Llegar tarde
El segundo hábito de inteligente recopilado por Business Insider es retrasarse. Vale que puede cargarse las relaciones personales y profesionales, pero los más avanzados en recursos humanos ven también un indicio de optimismo natural y seguridad: como si te diera lo que piensen los demás sobre tu rendimiento. Si se te va la mano, se puede transformar en un infierno de incumplimientos: porque es confiar en poder hacerlo todo en menos tiempo… ¡a costa del tiempo (de espera) de los demás!

3.-Mesa caótica
Indagadores de lo último dicen que una mesa desordenada puede ser muestra de que te estás volcando en el orden en las tareas y responsabilidades, y prescindiendo del resto. En el caos conviene no incluir vasos olvidados ni platos sucios, por si se produce algún alud…

4.-Quejarse por casi todo
Los de Business Insider distinguen entre el acusica tóxico -se queja y es la guerra-, y quienes saben deslizar una queja sin generar conflicto. ¿El sueldo es corto? Digo yo que un aumento de salario estaría bien…

5.-Mascar chicle
Vale, vale, evítalo en las entrevistas de trabajo y en las reuniones. Pero en otros muchos momentos es síntoma de inteligencia: es tu modo de controlar los pellizcos del estrés, y los expertos en recursos humanos dicen que el chicle ayuda a estar atento y alerta.

6.-Culo inquieto
Chas, chas, chas… ese boli que saca de órbita al más calmo. ¿Tienes gestitos que estresan a muchos? Esa pierna que vibra, ese tamborileo que inquieta… Pues hay estudios que los relacionan con menor riesgo de mortalidad, especialmente entre las mujeres.

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7.-Curioseo
No se trata de que cotillees sobre los compañeros hasta que la oficina salte por los aires. Pero dicen los expertos que este hábito frívolo es señal de competitividad y franqueza. Una muestra: en un estudio hicieron a los participantes tomar parte en un juego de mesa y, al darles la oportunidad de mandar notas a otros jugadores para avisar de que uno hacía trampas, la mayoría de cotillas dio la info.

8.-Fantasear
Soñar despierto es mejor que hartarse de realidad mortecina. Aconsejan de hecho divagar al menos 15 minutos al día, salir del espacio de comodidad y dar rodeos para resolver problemas.

9.-Muletillas
Venga ese lunes animosos: ¿eres muy de usar muletillas tipo mmm o ehhhh cuando hablas en público? Pues resulta que también puede ser señal de inteligencia. Dicen los que saben de recursos humanos que denota personalidad y que puede ayudar a quien te escucha a meterse en tu relato.

Lo más importante de todo es esa ligereza con la que funcionas cuando estás ilusionado, con hábitos mal vistos, poco vistos o los mejores. Da igual. Ilusión es lo que hace falta. Y depende de ti.

No desaproveches la vida: los centenarios te dan 5 pistas

¿Cáncer? Nooo, yo me cuido. ¿Accidente de tráfico? Nooo, yo es que soy prudente. ¿Crisis? Nooo, yo estoy preparado… El humano es el único espécimen que cree que las sorpresas fatales del azar siempre van a ser para otros. Y, confiado, deja escapar la vida sin enterarse, como si las prioridades las eligiera su peor enemigo. “No tengo tiempo para la familia”, “no tengo tiempo para comer bien”, “no tengo tiempo para los amigos”, “no tengo tiempo…”. Algunas personas de más de 100 años han contado las 5 cosas que ellos harían de otro modo, si volvieran a los 30, los 40, los 50, los 60…

1.- Resulta que los centenarios desearían haber sido más valientes para ser fieles a lo que querían, en lugar de vivir la vida que otros esperaban de ellos. O sea, que vivas tu vida y no la que otros esperan. El otro día escribí aquí algo en esa línea y la gente con su inercia pasó de puntillas. Peor para vosotros.

Tiene que ver con las expectativas puñeteras: nosotros esperamos algo de la vida, algo que en realidad la vida no nos ha prometido. Y el entorno y el mundo en general espera algo de nosotros que supuestamente prometimos: poder, dinero, éxito… Tú síguele diciendo a tus niños que tienen que prepararse para ganarse la vida. Se les escapará la vida viendo la manera de ganársela.

2.- A los de más de 100 años les gustaría no haber trabajado tanto a costa de la familia y la salud. Eso: cuando te cruzas con gente que ha sufrido una enfermedad grave y ha sobrevivido notas que le han cambiado las prioridades: “Quiero que mi madre no sufra, quiero pasar un año más con mis hijos”… y otras cosas ¿sencillas? Prueba, antes de enfermar.

3.- A la gente centenaria le gustaría haber tenido la valentía de expresar más sus sentimientos. Tocar, que te abracen, percibir lo que sientes y lo que sienten los demás.

4.- A las personas con más de 100 años les da pena no haber mantenido el contacto con sus amigos. No tener tiempo: la gran plaga.

Y 5. A los centenarios les gustaría haber sido más felices.

El motivador Emilio Duró, excesivo y sentimental, nos contó ayer en una entrega de premios de la aseguradora Premaat que la cosa va de lo que esperas de la vida y no de lo que te pasa en la vida.

Puedes ser feliz teniendo lo justo, si no esperas nada, y puedes ser muy infeliz teniendo incluso exageradamente de todo, si lo que esperas de la vida es otra cosa o, peor, si no sabes lo que quieres ni lo que esperas.

Felicidades por haber llegado hasta aquí. La mayoría no tiene tiempo. Prefieren seguir zombieando al ritmo que marca la orquesta del averno: poder, éxito, dinero…

No cuento más de lo que dijo Duró porque se empeñó en que la charla fuera privada. Así es él. Dejo aquí rodando lo último, porque tiene que ver con el sentido de esta revista, de Vértigo: “Hemos perdido la capacidad de pensar”.

El peligro de humanizar a tu perro

Ansiedad por separación, lloros, destrozos en casa, desobediencia… Llevar a nuestro perro en brazos o en un carrito de bebé (en lugar de caminando por la calle), disfrazarle, teñirle el pelo, pintarle las uñas o tratarlo como si fuera un niño son prácticas poco beneficiosas para él que pueden desembocar en diversos trastornos que deben ser corregidos a tiempo. “Si amas a tu peludo, respeta su naturaleza”, nos recuerdan Sol y Vanessa, de Juego de Perros.

Todos los que amamos a los perros, y a los animales en general, cuando decidimos compartir nuestra vida con uno, le tomamos como un miembro más de la familia. En ocasiones podemos llegar a sobreexcedernos en cariño hasta tal punto que le “humanizamos”. Esto no beneficia en nada a nuestro perro y puede llegar a considerarse incluso maltrato animal.

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Por supuesto no es un daño que se le haga conscientemente, sino que se debe a lo mucho que queremos a nuestros compañeros de cuatro patas, pero a la vez poseemos una gran desinformación de cómo hacerles felices.Humanizar, o antropomorfizar a nuestro can, no es más que atribuirle características y cualidades humanas que no le corresponden.

Significa comportarnos con él como si fuera una persona. En definitiva, quitarle su identidad de perro, lo que luego traerá grandes consecuencias negativas y efectos secundarios, tanto en la salud física y emocional del animal como en nuestra convivencia con él.

Llevar a nuestro perro en brazos o en un carrito de bebé (en lugar de caminando por la calle), disfrazarle, teñirle el pelo, pintarle las uñas o tratarlo como si fuera un niño son prácticas poco beneficiosas para él que pueden desembocar en diversos trastornos que deben ser corregidos a tiempo. De no ser así corremos el riesgo de crear perros inseguros, miedosos, con estrés, ansiedad y frustración.

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Al no tener identidad pierden el control y es cuando aparecen los problemas de conducta como la ansiedad por separación, los lloros, los destrozos en casa y la desobediencia. Se vuelven perros desequilibrados mentalmente y esto no les va a permitir poder ser perros felices.

Es fácil darse cuenta si un can está humanizado porque normalmente no respeta las normas del hogar, es desobediente y en algunas ocasiones agresivo. En perros más sumisos es común verles esconderse, temblar de miedo y orinar por la casa.

En ocasiones humanizamos a nuestro perro debido a que somos nosotros los que tenemos carencias emocionales. Y esa carencia queremos llenarla con el amor de nuestro animal. No nos damos cuenta que éste tiene unas necesidades distintas a las de una persona, pues son una especie diferente a la nuestra. Esto no significa que no le des cariño a tu perro, ni mucho menos, solo que en los momentos adecuados.

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Si quieres que sea un perro sano y feliz proporciónale ejercicio, educación, buena alimentación, cuidados veterinarios e higiénicos y por supuesto cariño. Y sobre todo permítele ser perro, es decir, deja que explore el mundo, que use su nariz, que socialice y conozca a otros perros y otras personas.

Resumiendo, humanizar a nuestro perro es cruel para él. Si amas a tu peludo respeta su naturaleza.