Móstoles y sus cuentos desde casa

La Biblioteca de Móstoles ha presentado los cuentos y talleres que se van a realizar los meses de octubre, noviembre y diciembre, eso sí, desde casa.

La pandemia ha cambiado muchas cosas, entre ellas, la forma de realizar los cuentacuentos de la Biblioteca municipal. En la primera ola de esta pandemia, ya se retransmitieron los cuentacuentos a través del canal de You Tube.

Esta temporada viene con novedad: será un cuento más un taller y todo será sin movernos de casa.

La programación comienza mañana miércoles a las 18.00 horas con “El pez arcoiris”.

Aquí os dejamos el resto de la programación

Para verlo puedes acceder a través de este enlace a You Tube

Que no te cuenten cuentos: Una mujer no es la peor enemiga de otra mujer

Es posible una solidaridad entre mujeres, confianza, apoyo mutuo. “No se trata de que seamos amigas ni de que pensemos igual ni de que nos caigamos bien”. La sororidad, que así se llama el concepto, va de mujeres que se ayudan, de punta a punta del mundo, para cambiar algunas reglas del juego. Soy hombre y no tengo miedo: las mujeres cuando se juntan no lo hacen para encubrir el secuestro de los hijos ni para apalear hombres maravillosos. Esas son malas personas, da igual el género.

Me ha gustado escuchar a Marlene Molero en una charla TED hablando de los cuentos que nos han contado siempre a hombres y mujeres: “Una mujer es la peor enemiga de otra mujer”. “Las mujeres son las peores machistas, como si hubiera una especie de ranking”. “O el cuento de Blancanieves, esa mujer que quiere matar a otra para ser la más bella y quedarse con el príncipe azul”.

En Getafe, en noviembre, empezaron a repartir pulseras para visibilizar la sororidad. Es una manera de mostrar que eres mujer y estás ahí si otra mujer está en apuros, “si se encuentra en una situación difícil, de acoso o miedo en la calle”. Las personas que lleven puesta la pulsera se comprometen a ayudar a cualquier vecina que lo necesite.

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La alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, explicó que la pulsera es un “símbolo” y un paso “a la acción”. “Damos el mensaje claro a las mujeres del municipio de que no están solas, que entre todas nos apoyamos y contamos con el apoyo también de hombres implicados en conseguir una sociedad igualitaria”. Sororidad es “que cuando volvemos a casa solas podamos colocar la pulsera visible para que nos reconozcamos y nos acompañemos”.

Vuelvo a Molero en su charla TED: “Estamos cansadas de que nos despidan porque estamos embarazadas o que nos pregunten en una entrevista de trabajo si pensamos tener hijos o casarnos…”. Hay mucho que cambiar.

De infantas, ranas y pactos postelectorales

Releía hoy un cuento clásico con infanta bellísima y caprichosa, y rana servicial y traicionada… y se me vino a la cabeza el puzle pactista de la política nacional, las sucesivas elecciones que llevamos y la aritmética parda. Como cada uno tenemos nuestra percepción de la realidad, que cada cual ponga papel en este cuento a Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal.

El relato mítico habla de un tiempo en que “los deseos podían todavía conducir a algo” (a ratos estamos ahí, quizás). Y de la hija pequeña de un rey tan hermosa “que hasta el sol, que había visto tantas cosas, se maravillaba cada vez que brillaba sobre su rostro”. La chica iba cada día a una fuente bajo un limonero a jugar con su pelota de oro (¿hoy sería la democracia, la concordia, la paciencia?). El azar se puso de perfil y un día la pelota se fue rodando hacia el agua y rodó y rodó. La infanta lloró sin límite hasta el punto de que una rana salió a auxiliarla. “¿Qué te pasa? Lloras tanto que hasta las piedras se compadecerían”.

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La chica le contó el episodio, y la rana se ofreció a recuperar la pelota a cambio de lo que pudiera darle. La infanta le ofreció sus perlas, sus ropas, sus joyas y hasta la corona de oro que llevaba puesta. Pero la rana prefirió que la cuidara y que la dejara ser su compañera de juegos y compartir mesa y vida con ella. “Muy bien, te prometo todo lo que quieras si me das la pelota”. Eso fue lo que dijo, pero lo que pensó fue bien distinto: “Cuánto habla esa rana tonta, vive en el agua con los de su especie y nunca podrá ser la compañera de un ser humano”.

Con la promesa fresca, la rana se sumergió y le trajo la pelota de vuelta. La infanta la cogió y salió corriendo. “Espera, espera -gritó la rana-, llévame contigo, no puedo correr como tú”. De poco le sirvió. La chica no le prestó la menor atención. Es de suponer que la rana terminaría saltando de nuevo al agua.

Y los políticos hablando de relato…