Edificios públicos de Móstoles, reconocibles para personas con autismo y otras discapacidades

Es como si se hiciera la luz de pronto. Magia inclusiva. Edificios públicos de Móstoles serán reconocibles para personas con autismo y otras discapacidades cognitivas y sensoriales. La fórmula son 33 pictogramas.

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A los menores de Móstoles les preocupa la violencia

A los menores de Móstoles les inquieta la violencia en distintas manifestaciones: acoso en las aulas, acoso a través de las redes sociales, violencia contra las mujeres, discriminación por procedencia y discriminación por discapacidad.

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70 pictogramas en edificios municipales de Móstoles

Las placas estarán colocadas a una altura accesible de los edificios municipales de Móstoles para que los ciudadanos puedan tocarlas. Indican el nombre del edificio con textos en alto relieve y en braille y pictogramas de fácil comprensión.

En una primera fase se colocarán 70 placas. La nueva señalética servirá para identificar edificios, instalaciones municipales, monumentos, esculturas, murales, etc.  Las placas con pictogramas ayudarán a señalizar de forma homogénea los edificios públicos de Móstoles e instituciones en general. El objetivo es reforzar la integración de diferentes colectivos como, por ejemplo, personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). 

La alcaldesa, Noelia Posse, junto con otros concejales de Gobierno ha colocado la placa que permitirá a las personas con algún tipo de discapacidad cognitiva y sensorial identificar la Casa Consistorial.

Los pictogramas utilizados en este proyecto proceden de ARASAAC (http.//arasaac.org) y son propiedad del Gobierno de Aragón que los distribuye con licencia Creative Comons. ARASAAC es especialista en la creación de Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC). Estos sistemas son formas de expresión distintas al lenguaje hablado, que tienen como objetivo de aumentar y/o compensar las dificultades de comunicación y lenguaje de muchas personas con discapacidad.

Según el Consistorio “el compromiso es crear una ciudad más accesible e integradora, el Ayuntamiento de Móstoles ya ha señalizado con pictogramas los pasos de peatones más cercanos a los 17 centros educativos que disponen de aulas TEA”.

18 de diciembre de 2020

“El niño se ha caído y lleva una pulsera azul con el número 084”

Entre la libertad de movimientos naturales de los niños según crecen [para ir a clase por ejemplo] y la protección especial que buscan los padres para los hijos que van en silla de ruedas, tienen epilepsia o trastornos como el del espectro autista: la policía local de Getafe, vía Agente Tutor, ofrece una pulsera que identifica a cada menor y sus necesidades en caso de emergencia en la vía pública. Una buena idea para cualquier ciudad.

Las pulseras fueron concebidas inicialmente para niños con trastorno del espectro autista, con el programa PolicíagetafeTEAyuda. “Pero hemos mejorado la idea inicial ampliándolas a todo tipo de discapacidad, física y psíquica”, ha explicado la alcaldesa, Sara Hernández, en la entrega de las 100 primeras pulseras a las asociaciones de personas con discapacidad Apanid, Afanya, Dedines y Aucavi.

Llevan un número de registro y el teléfono de emergencias para que el adulto que encuentre al niño en apuros pueda llamar:

–Acudirá la policía local y a través de la pulsera conocerá de inmediato las necesidades del menor y cómo adecuar la actuación –dijeron.

El programa municipal es de la Unidad de Agente Tutor de la Policía Local, que hace algunas semanas visibilizábamos también en la presentación de un vídeo para desenmascarar a los estudiantes acosadores en los institutos.

Las familias interesadas en las pulseras para niños de hasta 12 años debe llamar al teléfono 683 418 869 o enviar un correo a agentetutor@ayto-getafe.org. Con rellenar una ficha el padre podrá optar a la pulsera para identificar al menor con discapacidad y su problemática concreta.

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—Me encanta este proyecto porque ayudará a muchos niños que como yo vamos en silla de ruedas y nos podemos caer —dijo Luismi, uno de los primeros beneficiarios de las pulseras azules de Getafe.

Niños más libres y seguros en Getafe. Padres más tranquilos. Y una medida que se suma a otras para conseguir una ciudad disfrutable para todos: días de feria sin ruido, señalización con pictogramas y más.

“¡Soy una maravilla!”

Autoestima y protocolo, estética, nutrición y salud, vestimenta y finalmente un desfile. Aquí el itinerario que siguen 11 mujeres con una discapacidad intelectual en Móstoles para aprender a cuidarse támbién por fuera. De la mano de Alicia del Amo, diseñadora de moda, asesora de imagen y especialista en discapacidad intelectual, quieren romper con las zapatillas de velcro infantil, los andares apresurados y costumbres de la invisibilidad de otro tiempo.


La coordinadora de los talleres recuerda emocionada la celebración de una de las alumnas al verse en un espejo oculto en una caja mágica que abrió tras escuchar hablar de las maravillas del mundo. “¡Soy una maravilla!”, gritó. Autoestima, risas y decirle al mundo: Aquí estamos, miradnos.

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Conocemos a Raquel, Lourdes, Mayte, Bea, Sonia, Elena, Milagros, Rosalba, Laura, María y Tamara en la segunda sesión de los talleres “Así me veo, así me ven… esta soy yo”. Toca estética y peluquería. El lugar elegido es Duendes, una peluquería frente a la estación de metro Hospital de Móstoles. Su propietaria, Celia de la Cruz, ejerce hoy de formadora. Animada y cariñosa, Celia explica a parte de las chicas hábitos de aseo personal y trucos para limarse las uñas, para pintárselas, la paciencia para el secado, aprovechar momentos.

Al lado, en una mesa rectangular con espejos individuales, Nieves Álvarez, asesora de belleza, da a la otra mitad del grupo pautas para que se cuiden la piel, que si el color discreto en los labios, que si puedes maquillarte más si tienes un evento especial. Las chicas comentan, prueban y disfrutan. Lo mejor es el ambiente que se percibe nada más entrar.

La coordinadora, Alicia, dice que las personas con discapacidad intelectual tienen en estos tiempos una visibilidad pública enorme. Ella, que diseñó el vestido con el que Gloria fue a los Premios Goya por la película Campeones, se acuerda de las llamadas de la madre diciendo: Tenemos una entrevista, tenemos un evento, qué le pongo.

Otros van a congresos, dan ponencias, cuentan su experiencia, y a Alicia se le quedó grabada la sensación de ver a un chico con discapacidad intelectual intervenir en un evento con pantalones de chándal, jersey de lana y zapatillas blancas de velcro. Ella que además es madre de un joven con discapacidad (con una imagen moderna, de chico de su edad, claro) supo ese día que tenía que hacer algo. Ofreció los talleres a Amás y en ello está.

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El proyecto se ha hecho tan ambicioso que va a formar a mujeres con discapacidad como formadoras para que instruyan a otras personas de centros como el suyo a cuidarse, a mimarse, a convencerse de que el mundo las mira y las ve estupendas.

Por cierto, las 11 alumnas decidieron por sí mismas apuntarse al taller. “Están pendientes, activas se las nota mucho”, comentaban las formadoras entre ellas. Llegaron con el tirón del “¡desfile, desfile!”, pero se han dado cuenta de que el itinerario es suficientemente bueno y práctico como para olvidarse momentáneamente de que un día cercano desfilarán en una pasarela, como broche del aprendizaje. “No ha habido que ayudarles nada, vamos que se han quedado con ganas de más”, expresaba Nieves. “Preguntan, se llevan bien, se esperan, hay armonía en el grupo”, celebraban.

El desfile será en un centro público municipal, todavía por decidir. Les gustaría que fuera de Móstoles, por la vinculación de alumnas y formadoras con esta ciudad.

Un trampa… elocuente

En este mundo desequilibrado nuestro, donde hay un hilo finísimo entre la locura y la lucidez, la realidad nos desliza estampas que parecen de ficción: en Móstoles, un contenedor adaptado para personas con discapacidad física, colocado en un espacio con bordillos sin adaptar.

Tanto los que se indignan en exceso como los que ríen sin malicia saben que es un error y que tendrá una explicación. La cuestión es lo que revela esa equivocación reparable: cada cual percibimos la realidad a nuestro modo y nos ocupamos de lo que nos importa, nos inquieta, nos atrae. Quien colocó ahí el contenedor (no digo ya quien lo decidiera) no debe de tener ningún familiar, amigo o cercano con alguna discapacidad física.

Quizás el contenedor estuviera ahí por un motivo temporal: pero es un mal sitio incluso temporalmente. Y una mala imagen de una sociedad que va a lo suyo, a lo tuyo, a lo mío, nunca a lo de todos.