La colisión con 3 muertos en Móstoles se debió a una persecución “familiar”

Un encadenado de decisiones irresponsables de adultos ha dejado a una niña de 12 años sin hermana, sin madre y sin tío, y con 2 supuestos familiares en fuga, que irán a la cárcel por homicidio y omisión del deber de socorro, o algo peor si las emociones siguen desgobernándolo todo.

Porque hemos sabido que la colisión con 3 muertos en la antigua carretera de Extremadura, en Móstoles, fue el final extremo de una persecución “familiar”, según los indicios que maneja la Guardia Civil. En la madrugada del lunes, los servicios de Emergencias 112 certificaron la muerte de 3 ocupantes de un vehículo y los Bomberos sacaron del amasijo de hierros a una persona más, una niña de 12 años, herida en las piernas. Era el resultado de la colisión con otro vehículo que estaba a unos metros, volcado y… vacío. Los ocupantes se habían fugado a pie.

Lo que saben los investigadores, según adelantó El Mundo, es que la mujer y su cuñado, que terminaron muertos, fueron a por las dos hijas de ella a casa de los abuelos paternos, en Navalcarnero. Hubo una disputa y pese a la resistencia la madre y el cuñado salieron con las niñas en un Seat Leon. Tras ellos, en otro Seat León, les siguieron dos miembros supuestamente de la familia -que la Guardia Civil tiene identificados- y el desenlace fatal se produjo en la antigua carretera de Extremadura, ya en Móstoles.

Más allá de los hechos
Con unos pocos pero buenos aciertos puede uno tener una buena vida. Con un desacierto garrafal uno puede destrozar la vida propia y la de otros.

—¿Una discusión que termina en persecución? ¿Tú has perseguido a mucha gente en el coche? —me decía alguien de confianza—. Pues no.

Resulta que uno puede volver de cualquier parte en el coche una noche y se puede topar con una “familia” que se persigue a muerte en la carretera. Acogota solo pensarlo. Quiero creer que si alguno de los involucrados pudiera retroceder en el tiempo, habría tomado alguna decisión menos acalorada, al menos por el bien de las dos menores.

La pesadilla del atropello y otros errores fatales

La pesadilla del atropello está en el inconsciente colectivo. ¿Uno puede ser bueno y prudente en todo lo que hace en la vida y equivocarse fatalmente en un mal día? El último atropello mortal ha sido en Parla, pero hay conductores homicidas en potencia cada día en Móstoles, Fuenlabrada, Leganés, Alcorcón, Getafe, Arroyomolinos, Majadahonda… En el caso de Parla hay una “maldad intrínseca”: la fuga.

Será que solo nos damos cuenta del peligro cuando la fatalidad lo pone en evidencia. A veces además se suman otras conductas reprobables: la irresponsabilidad del conductor que se fuga y que ya está detenido, la irresponsabilidad del padre que lo encubre con una denuncia falsa de robo…

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Por cierto, hay un conductor homicida en potencia en cualquiera que conduce demasiado aprisa en la ciudad, cualquiera que se despista con el móvil al volante, que gira la cabeza un instante porque los niños discuten atrás, que circula como ausente pensando en sus cosas, que conduce habiendo bebido alcohol…

Uno de esos conductores homicidas, de 23 años, arrolló con el coche a una mujer de 55 en la tarde de Reyes en la calle Cerro del Ruba, en Parla. La dejó inconsciente con un traumatismo craneoencefálico y diversas fracturas por todo el cuerpo. Digo la dejó porque el automovilista se dio a la fuga, en lugar de socorrerla. Cuando la UVI Móvil del Summa 112 llegó al lugar todavía pudo entubar a la mujer y la trasladó a toda prisa al Hospital Doce de Octubre. Pero las lesiones eran mortales y la mujer falleció al poco de ingresar.

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La grabación de las cámaras de seguridad de una gasolinera cercana ayudaron a la policía nacional a descubrir al autor del atropello. Y también contribuyó la denuncia sospechosa de robo de un vehículo, denuncia falsa que hizo el padre del conductor por encubrir la conducta de su hijo. La policía interrogó al joven y el conductor confesó el atropello.

La reforma del Código Penal en materia de imprudencia en la conducción de vehículos ha contemplado el delito de fuga o abandono del lugar del accidente incluso para casos de atropello fortuito. La pena es de hasta 4 años de cárcel, que pueden convertirse en 9 según los casos, por los delitos adicionales. La ley habla de “maldad intrínseca” en la exposición de motivos, para quien es capaz de abandonar a quien puede estar herido o puede fallecer por un atropello.

Izquierda y derecha reprueban a Posse, que sigue de alcaldesa de Móstoles

Ciudadanos, PP, Vox, Más Madrid-Ganar Móstoles y Podemos han votado hoy juntos la reprobación de la alcaldesa de Móstoles, Noelia Posse, del PSOE. Los 17 concejales de todo el espectro ideológico desaprueban que la regidora socialista contratara a dedo a personas que podía contratar a dedo, y que luego deshiciera esas contrataciones por la presión pública y pidiera perdón. Desaprueban en el fondo que Posse no se haya marchado, que no se haya “echado a un lado”, por utilizar la terminología de Podemos.

¿Consecuencias de la reprobación? Simbólicas: la primera alcaldesa de Móstoles reprobada, concejales de derecha e izquierda votando juntos, y poco más. ¿Consecuencias prácticas? Ninguna: Posse seguirá siendo la regidora. ¿Hay otra fórmula con efectos prácticos? Sí, que los mismos 17 concejales de hoy voten juntos una moción de censura en el futuro. ¿Lo harán? No. La portavoz de las 2 concejales de Podemos lo quiso dejar claro: No propiciarán “un Gobierno de la derecha”. La portavoz de Más Madrid-Ganar Móstoles no lo dijo en el pleno, pero tampoco votará con Vox, PP y Cs la censura de Posse.

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Tomé 4 páginas de notas con los argumentos de cada partido, pero no lo voy a contar, porque las cosas sensatas que se escucharon perdieron su importancia al ser todo puro fogueo. Tan de fogueo que al portavoz socialista se le fue la mano en la defensa de la alcaldesa y casi termina reprobando a cualquiera que no piense como él. Si en vez del salón de plenos los concejales hubieran estado en aquella Zona mítica de Tarkovski, donde los deseos más profundos se hacen realidad (Stalker, 1979), la votación y las palabras hubieran sido distintas. Posse habría recibido la reprobación de algún concejal socialista, seguro, y también el apoyo de algún concejal de la derecha.

De ahora en adelante, o en las listas de los partidos políticos en España se admiten solo hijos únicos que no estén casados y cuyos padres también sean hijos únicos, o la ecuación familia+convicciones+quépereza, seguirá dando mañanas de gloria y tardenoches de Halloween, por los trucos y los tratos.

Quienes llevamos desde los años 90 siguiendo la política municipal sabemos lo inusual que es que un político reconozca un error, como ha hecho Noelia Posse. Ni con la presión pública sucedía en el pasado, y uno recuerda y fue testigo hasta del apedreamiento del Consistorio. Los errores son una parte natural del proceso evolutivo. Lo inadmisible es no aprender de ellos. El tiempo y esos tuits que se escriben alegremente y que las circunstancias envenenan dirán si la alcaldesa ha aprendido en el trance.

Política: ni cometer errores ni aprender de ellos

Las organizaciones que llevan a su gente a hacer grandes cosas se distinguen por dos elementos, entre mil: las relaciones significativas y el trabajo significativo. Una relación significativa es esa en que las personas se respetan y se quieren lo bastante para estar ahí cuando uno de sus miembros necesita apoyo. Más todavía: en una relación significativa las personas disfrutan de la compañía mutua, lo pasan bien juntas, fuera y dentro del trabajo.

Dentro de la política, al menos en los viejos partidos, no abundan las relaciones significativas. Por eso, cuando las cosas se tuercen, abundan los silencios, los me-pongo-de-perfil y las intrigas. Se palpa y hasta huele, cuando se cometen errores. En las grandes organizaciones, que funcionan como familias, está bien cometer errores siempre que se aprenda de ellos; en la política sucede lo contrario: cometer errores es imperdonable y además no se aprende nada de ellos.

Es porque los errores duelen y la política es el arte del fingimiento: que nadie vea que estás mal, que nadie vea si mientes o dices la verdad. Los políticos con ideales saben internamente que el dolor es como un WhatsApp de madrugada directo al estómago: un mensaje de algo que está mal y que debería enseñarte a no volver a cometer el error.

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Ray Dalio lo dice con claridad: “Si no puedes tolerar cometer errores, no crecerás, sufrirás y harás sufrir a quienes te rodean, y tu ambiente laboral se distinguirá por las murmuraciones mezquinas y las críticas malintencionadas, en lugar de por la búsqueda sana y honrada de la verdad”.

Claro que no se trata de fallar de cualquier manera. La clave, hasta para eso, es fallar correctamente: ver que se comete el error y cambiar para sacar adelante el trabajo significativo. Hace falta carácter para fallar, más que para tener éxito.

Gana el que comete menos errores no forzados

Ponte en situación: has tenido un gran disgusto, un tropiezo, un error, un desencanto… Ya ha pasado el día. Estás en el día siguiente. Qué hacer. Grábate a fuego, para la próxima, que es más fácil no meterse en problemas que salir de ellos (Buffett). A mí me gusta dar por perdidas cosas, antes de que suceda, y así cuando el azar me suelta una bofetada ya estoy liberado de antemano.

Estamos tan atontados que sufrimos el mal con muchísima intensidad y el bien casi lo pasamos de puntillas. Y, claro, somos débiles en el naufragio. Cuanto más tengas que perder en caso de adversidad, más débil eres. ¿Y si el éxito se tratara de no perder, más que de ganar? Como en los deportes: gana el que comete menos errores no forzados.

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Dicen que el Papa preguntó a Miguel Ángel por las claves de su genialidad, y en particular por cómo había tallado la estatua de David, obra maestra entre obras maestras. “Muy sencillo. Simplemente le quito todo aquello que no sea David”. Elocuente. Y si le quitamos a la vida todo aquello que no sea… ¿vida?

Caerán muchos que ahora son afortunados

Humildad. “Muchos se recuperarán que ahora han caído y caerán muchos que ahora son afortunados”. Me acuerdo de Horacio cada vez que veo/leo/escucho a alguien disfrutar con las desgracias ajenas. Atento, por si te pasa: solo quienes mantienen una estrategia y no se alejan de ella pueden ser fuertes cuando la mayoría grita ¡fuego! y sale huyendo.

Justicia. No necesitas grandes aciertos para vivir de maravilla: basta con que hagas unas cuantas cosas bien y evites cometer equivocaciones de las que suenan. Atención a los pequeños errores, por cierto: esos son los que tienen consecuencias catastróficas, si no se resuelven a tiempo.

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Modestia. Los errores emocionales hacen mucho daño: el miedo, el ego, el deseo de conseguir más y en consecuencia correr más riesgo del necesario. Y uno especialmente dañino y común: esa tendencia traicionera de cada uno de nosotros a sobreestimar nuestras propias capacidades.

Buen ánimo. O no existe, como dicen los rockeros y los meditadores. O es algo que se parece mucho al pasado reciente. La clave está en lo que la mayoría cree que no puede ocurrir… porque se relajará y sucederá. Fueron las hipotecas… Serán las pensiones… La mayoría de hecatombes suceden porque algo no sale como se suponía. Buen ánimo es lo que hace falta.