¿Cuarta dosis de vacuna covid? “Sería contraproducente”

Hoy subí con un vecino enmascarillado en el ascensor. “Yo no me la quito. Está subiendo la incidencia del covid”. Otra vez la tele -más manipuladora que nunca- manejando vidas en estos tiempos de miedo e incertidumbre. Y claro suena el que-viene-que-viene de la cuarta dosis de la vacuna. El viceconsejero de Salud Pública, Antonio Zapatero, ha dicho hoy que “sería contraproducente”.

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“Debe de ser que la presidenta Díaz Ayuso siente miedo”

Los alcaldes y alcaldesas de Getafe, Alcorcón, Fuenlabrada, Leganés, Móstoles, Parla, Pinto, Moraleja de Enmedio y San Martín de la Vega están “hartos” de que la presidenta regional los “evite”. Mientras, “faltan camas y profesionales” en algunos hospitales, la construcción de centros escolares “se eterniza”, “no hay compromiso” sobre la policía Bescam, el transporte público es “deficiente” y más. El sur de Madrid avisa: somos 1,2 millones de habitantes. Que se prepare Ayuso para “el huracán”…

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no se ha reunido con los alcaldes y las alcaldesas del sur desde que empezó a gobernar el año pasado.
—Estamos hartos, estamos cansados ante la desidia de la presidenta, que desoye nuestras peticiones —ha dicho esta mañana la alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, anfitriona de una reunión breve de los regidores y regidoras de las ciudades más populosas del sur para escenificar la-fuerza-del-sur.

—Criticamos su política del avestruz, debe de ser que siente miedo ante estos alcaldes y alcaldesas (…) y somos reivindicativos pero también somos responsables y por encima de todo educados —dijo Hernández. Vamos a pedir cita con el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, como ha hecho el alcalde de Fuenlabrada, y que le dio cita en 48 horas -avisó.

Traslación: Días Ayuso, PP, meses de negativas. Ignacio Aguado, Ciudadanos, atención en 48 horas.

Los gobernantes del sur madrileño no entienden que la presidenta de toda la región no quiera hablar con ellos de seguridad ciudadana, empleo, movilidad, sanidad, educación, políticas sociales…

—Está más preocupada por Cataluña que por la Comunidad de Madrid —interpretó el alcalde de Fuenlabrada, Javier Ayala, indignado con lo que la presidenta regional desdeña: la identidad del sur de Madrid.

Ayala explicó que el sur se formó hace más de 40 años con las expectativas de una vida mejor de hombres y mujeres de otras comunidades autónomas.
—En un primero momento tuvieron una impresión negativa y pudieron irse del sur, o quedarse y trabajar para mejorarlo. Se quedaron: y tenemos Leganés, Alcorcón, Getafe, Móstoles, Fuenlabrada…
Y los hijos de aquellos se han quedado a vivir en el sur, compuesto ya de grandes ciudades. Con universidades donde estudian los nietos de aquellos hombres y mujeres que llegaron con tantas ilusiones de mejorar.

—El sur tiene una identidad conjunta: gente que participa, que se solidariza, se vuelca y que sabe lo que es la diversidad: de quienes hace 40 años llegaron de otros regiones y de quienes en los últimos años han llegado de otros países —dijo el regidor de Fuenlabrada.

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“Nunca sabes lo valiente que puedes llegar a ser”

De niño sueñas sin miedo ni límite: “¡Iré a Marte!”. Al crecer, la valentía aparece y desaparece, como las amistades interesadas. El valor se esfuma, por ejemplo, cuando te diagnostican una enfermedad grave: ¡zas en todo el futuro! A Cara le pasó. Le desalentaron especialmente los consejos limitadores de los demás. Ella no hizo caso…

Se llama Cara E. Yar Khan y es una defensora de los derechos humanos y de la inclusión de la gente con alguna discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad. Sí, porque Cara va hoy en silla de ruedas. Pero hace unos años no. Andaba, saltaba, bailaba como la mayoría. Le encantaba bailar.

Desde niña soñaba con trabajar en la Organización de las Naciones Unidas en los países en peor situación. Lo consiguió: con esfuerzo y valor. Todo iba con el guión más optimista hasta que a los veintipocos años empezó a sufrir caídas inexplicables. Fue a médicos y supo que tenía una enfermedad degenerativa que afecta a todos los músculos, una enfermedad rara que en los Estados Unidos, donde vive, no afecta ni a 200 personas. Un jarro de incertidumbre en la cara y una certeza: la enfermedad ocasiona tetraplejia, como le ha pasado.

—Fue una noticia terrible: no estaba familiarizada con enfermedades crónicas ni discapacidades. Pero lo más desalentador fue la gente que me daba consejos que acababan con mis sueños y ambiciones —dice—. Que debería dejar mi carrera internacional, que nadie se casaría conmigo, que sería egoísta tener hijos… Seguí adelante, me casé y decidí yo no tener hijos. Era ridículo inaceptable que alguien pusiera límites a mis sueños y aspiraciones.

Recién diagnosticada se fue dos años a Angola, que levantaba cabeza tras 27 años de guerra civil. Luego estuvo en Haití otros dos años, tras el terremoto, ayudando a gente con discapacidad en nombre de Unicef. Y a los 5 años… se lo contó a su jefe.
—Tenía miedo de que pusieran en duda mi capacidad de gestión y perder mi trabajo —admite.

El trabajo en ambientes desfavorecidos ayuda en todo. Nadie se fijaba en su cojera creciente ni en que las tareas y los trabajos más sencillos se hacía cada vez más complicados.

El peligro de la gente exigente es que si les salen bien las cabriolas hacen más. Cara empezó a soñar con una gran aventura al aire libre. Y pensó en el Grand Canyon y no en visitarlo como los millones de turistas con movilidad, sino en bajar a la base del cañón como solo hace el 1 por ciento.
—Lo único es que el Gran Cañón no es precisamente accesible, iba a necesitar ayuda para bajar los 1.500 metros de terreno vertical irregular.

¿Desalentada como cuando aquellos consejos basura? Nooo.
—Pensé: si no puedo bajar andando, pues aprenderé a montar a caballo. Me pasa que cuando me enfrento a los obstáculos el miedo no aparece de inmediato porque doy por sentado que lo superaré.

Empezó un compromiso de 4 años haciendo equilibrio entre el valor y el miedo. Y el resultado de una expedición con equipo de rodaje y todo: 12 días: 4 a caballo de punta a punta del cañón, y 8 de rafting para recorrer los rápidos del río Colorado.
—Preparándome aprendí que mis miedos más profundos podían crear una respuesta refleja de valentía equivalente.

El 13 de abril de 2018 allí estaba ella encaramada a un caballo llamada Sheriff, preparada para la aventura.
—Mi primera impresión del Grand Canyon fue de shock, de conmoción y miedo. ¿Quién podía imaginar que tenía miedo a las alturas? Pero ya no podía abandonar. Reuní hasta la última pizca de valor que había en mí. Lo único que podía hacer es respirar profundo y mirar hacia las nubes. Y concentrarme en las voces de mi equipo.

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Siguió pese al vértigo. En una posición frágil, hasta el punto de que en un desnivel se deslizó y se dió un golpetazo en la cara contra la cabeza del caballo.
—Todo el mundo se asustó, me dolía mucho la cabeza, pero el camino era demasiado estrecho para bajarme. No fue hasta dos horas después que pudimos parar y quitar el casco y ver las consecuencias…

Por cierto, que tanta planificación y nadie llevó hielo. La hinchazón dio la cara en forma de ojos amoratados. Dolor. Humor. Arriba otra vez, y así consiguió recorrer la ruta a caballo y dejó los rápidos para otra ocasión.
—La expedición me mostró un grado de miedo que nunca había sentido. Pero lo más importante es que nunca sabes lo valiente que puedes llegar a ser. Mi aventura no fue la de una amazona que recorre un camino plácido con épica de fondo. Fui yo llorando, agotada, exhausta y con los ojos morados. Fue estresante y… excitante.

Volverá a por los rápidos. Se ahorrará la ruta a caballo eso sí.
—La vida nos enseña a encontrar el equilibrio entre el miedo y el valor. Enfrentarme a mis miedos y encontrar el valor para superarlos hizo que mi vida sea extraordinaria. Vivid a lo grande. Intentad que vuestro valor tenga más peso que el miedo. Nunca sabes hasta dónde podrás llegar.

Hay una charla TEDx extraordinaria de Cara. Y un documental con la expedición. Y fotos de sus aventuras y desventuras.

Fobias curiosas: “¿A qué huele aquí?”

Mi abuela Isabel tuvo que abandonar su casa porque le instalaron una cuadra muy cerca.
—Goyo, si que me quedo aquí me va a dar algo. Vámonos— le dijo a su marido.
Comenzaron ahí esa vida nómada que tanto disfrutamos los nietos (—¿cuándo les toca venir a Getafe?—, celebraba yo). No sabía entonces que existía la osmofobia, un miedo irracional a los olores por el recuerdo que evocan. Hay más fobias curiosas.

Es una sensibilidad a los olores. Mi hija Vera, de 7 años, no tiene osmofobia pero cuando suelta la frase maldita sabemos que algo explotará:
—¿A qué huele aquíiii?—
Porque tras detectar el olor, empieza la búsqueda del “culpable”. Últimamente el hermano pequeño es la víctima.
—Dani se ha hecho caca encima—
Suele ser falso y el pequeño filipino se revuelve y empieza la batalla cotidiana.

La osmofobia u olfatofobia se produce por relacionar el miedo con olores específicos. Le pasa a la gente con migrañas crónicas. Y se despierta con cualquier olor. Lo peor de todo es que los sufridores tienen la sensación paradójica de no poder alejarse de los olores que temen. No solo es el humo o el gas, son los zapatos, es el frigorífico, es la ropa, el dormitorio…

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La osmofobia es una de los miedos irracionales que nos hacen débiles. Otro de los que más llaman la atención es la eritrofobia: miedo a ruborizarse.
—Estoy harta de ponerme roja… Me voy a operar—
El rubor es una respuesta automática a las señales emocionales. La cirugía lo camufla pero tiene efectos secundarios como la sudoración excesiva. Naturalidad: me sonrojo, y qué.

Hay más fobias curiosas: miedo a aprender (sofofobia), miedo a las agujas (tripanofobia, que afecta al 15 por ciento de la población mundial), miedo a vomitar (emetofobia)… En algunos casos se aborda con una terapia intensa y sorprendente: tu peor pesadilla. Los resultados son asombrosos. Cualquier día hablamos de Nardone y sus logros.

Un rayo, la Primitiva y “oro” seguro

Existe más probabilidad de que te parta un rayo que de que te hagas millonario con las Loterías y Apuestas del Estado. Tienes 1 probabilidad entre casi 14 millones de acertar todos los números en la Primitiva, por ejemplo, pero los 8,6 millones de euros del bote actual nublan la razón a la mayoría. El cambio de vida por chorro de millones es improbable pero atrayente.

Y la sensación de que es-posible aumenta entre quienes han conseguido premios. Recuerdo aquel vecino de Parla, de nacionalidad china, al que le tocaron casi 140 millones entre la Primitiva y el Euromillones, en ocho meses, y que seguía gastando de 3.000 a 8.000 euros en apuestas para botes grandes. Cuando le cayeron los primeros 1,86 millones en la Primitiva estuvo 3 días sin poder dormir…

“Por felicidad, mucho mayor que la segunda vez”, le contaba “Javi” al periodista de El Mundo que consiguió localizarlo. Así somos los humanos, a la segunda ya no nos hace la misma ilusión. Y eso que fueron 137,3 millones de euros. Quizás se mezcló el miedo: a perder, que es mucho más fuerte siempre que la ilusión de ganar. 137.313.501 euros por una apuesta de 42 euros. Con el premio inicial se compró un piso en Parla. Con el premio gigante decidió mudarse a La Finca, en Pozuelo, donde los famosos. Por seguridad, decía.

Los chinos juegan cantidades importantes en la lotería, del asalariado al empresario. “Javi” jugaba con las combinaciones premiadas anteriormente. Probaba dos o tres veces. Y cambiaba, si no había resultados. “Hay que calcular los números, pensar”, espetaba, tan suelto y tan humano. Mucho pensamiento, sí… y un poco de intuición. “Dibujo en un papel siempre los números que me vienen a la mente”, admitía.

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En la web de las Loterías y Apuestas del Estado el único oro que te llevarás seguro, entre cifras mareantes de millones, son 10 consejos para “un juego responsable”.

1/ El juego debe ser para ti sólo un modo de entretenimiento saludable.
2/ No olvides que si juegas, también puedes perder.
3/ No gastes más dinero del que te puedes permitir
4/ Fíjate un presupuesto y no lo sobrepases.
5/ Nunca pidas dinero prestado para poder jugar.
6/ No juegues para recuperar el dinero que ya has perdido jugando.
7/ Modera el tiempo que dedicas al juego, equilibrándolo con tus otras actividades de ocio.
8/ No dejes que el juego interfiera en tu profesión o en tus responsabilidades cotidianas.
9/ Recuerda que el juego no es lo más importante de tu vida. No dejes que afecte a tu vida familiar o a la relación con tus amigos.
10/ Si el juego te produce estrés, ansiedad o problemas de salud, deberías dejar de jugar.

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Un apunte: a estos consejos se llega en un epígrafe minúsculo al fondo de la página y a dos clics, mínimo. Arriba, en colores, están las cifras: 25 millones por el Euromillones, 8,6 millones del bote de La Primitiva, 10,8 millones de su “Gordo”, 300.000 de la Lotería Nacional…

¿A la tumba? Me llevaría el teléfono móvil

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La mitad de los sondeados por Worten elegiría el smartphone como compañía eterna, hasta la tumba. La cadena de electrodomésticos preguntó esa extravagancia al hilo de Halloween. El 54 por ciento tenía claro que se llevaría el móvil en el ataúd. Un 21 por ciento optaría por el ordenador -espero que sea portátil-. Un 10 por ciento se encerraría en el hoyo con su cámara de fotos -entiendo que para hacerse selfies-. Otro tanto se llevaría la tablet, y hay quien se llevaría el reloj inteligente -por no desorientarse con la hora, entiendo-.

Como la Noche de los Muertos es cosa de miedo, Worten ha preguntado por los terrores de los usuarios con respecto a los dispositivos electrónicos. Un tercio largo lo tiene claro: ay, que no se me rompa la pantalla del smartphone o de la tablet. Quedarse sin batería es otro miedo mayoritario (18 por ciento), y no disponer de cobertura (15 por ciento). Hay un dato sorprendente: el 20 por ciento teme no entender las instrucciones que vienen con los aparatos. Del wifi solo se acuerda el 9 por ciento, quizás porque para el agujero vayan con datos ilimitados o sospechen que haya algún wifi de ultratumba.

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Para Halloween el que se monta en casa cuando falla… el frigorífico. Es el miedo diurno del 42 por ciento de los españoles consultados por Worten. Y la lavadora se queda a larga distancia: un 11 por ciento. Por cierto, que para disfrutar del terror legendario cinematográfico en casa, la mayoría prefiere la televisión, frente a esa panda de millenials que se atreven con las series -más que las películas- en las 14 pulgadas del portátil, en la tablet y hasta en el móvil.

El vampiro de la imagen es el primer Nosferatu del cine, interpretado sin palabras por Max Schreck, “terror máximo”. Recuerdo de la proyección en la Filmoteca en pantalla gigante esos caballos vestidos de luto, esa carroza sin conductor, y esa manera tenebrosa que el vampiro tenía de deslizarse por las escaleras.

Si vas a la portada de la revista, este texto va con una tumba, la de Bela Lugosi, el gran Drácula del cine y del imaginario de los cinéfilos, solo rivalizado por Christopher Lee, grandioso en color. Lugosi murió ¡de un ataque al corazón! y lo enterraron con una de las capas con las que interpretó al vampiro. Por si te gustan los detalles: costeó el funeral Sinatra, porque Drácula Lugosi no dejó un pavo.

El arte de callar

Ahora que hasta Brad Pitt dice que se ha librado de su alcoholismo hablando de ello en reuniones, en Vértigo reivindicamos el arte de callar y el oficio de ir en la dirección minoritaria. Hablar de nuestras penas ni cura ni consuela, tantas veces. Ni tiene nada de especial. Es un desahogo y la escuchasfera está a punto de explotar de tanto desahogo sin objetivo: hablas en realidad para convencerte a ti mismo y solo un poco…




El silencio tiene una eficacia no valorada hoy. Bueno, hasta que un día los adalides del destape social se pongan a meditar de verdad y recomienden callar. Hasta entonces, que sepas que por mucho que hables de un miedo o una obsesión no se va evaporar. Contarlo y buscar afinidades incluso puede alimentar el miedo y la obsesión. Bien lo saben en las cárceles: la sinceridad siempre se vuelve en contra…

Alternativas: a) Diferencia lo que es bueno contar y lo que es bueno callar. Quizás es lo que ha hecho Brad Pitt en los Alcohólicos Anónimos. b) Sé generoso: lo que a ti te aligera al contarlo, pesa como el pasado al que escucha. c) Cambia el guión de víctima por uno de participante: haz más y cuenta menos.

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Desbloquéate

Hoy vamos a hablar del bloqueo. Uhhh. De esa resistencia que te impide ponerte ya a hacer lo que deseas y, de paso, dejar lo que aborreces. Nos bloqueamos frente a lo que no nos da placer inmediato: ¡resultados ya! Nos bloqueamos ante las decisiones cruciales. Nos bloqueamos al comprometernos de corazón. Con las vocaciones también pasa. Y el primer paso para el desbloqueo se hace un mundo.

¿Cómo es esa resistencia o ese bloqueo que nos impide vivir como podríamos? Vamos a conocer al adversario para poder noquearlo o, mejor aún, para poder llevarlo a nuestro terreno.

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El bloqueo…
Es Invisible, pero se puede sentir, como un campo de fuerza…
Es interno: viene de ti mismo, de dentro de ti. Es como el enemigo interior.

Es mentiroso, falsifica, seduce, obliga: el caso es impedirte hacer lo que podrías hacer.
Es implacable: con el bloqueo no se puede razonar. Y es infatigable. No se detiene. No se cansa.

Es impersonal, es una fuerza de la naturaleza.
Es una llamada para hacer algo: cuanto más importante es lo que queremos hacer, más resistencia sentimos, más nos bloqueamos.

Es universal: todos lo sentimos, todos batallamos, y algunos ganamos.
El bloqueo nunca duerme: es una batalla que vas a pelear día a día. El guerrero más experimentado puede vomitar antes de cada batalla. La clave es si finalmente luego sale a combatir.

El bloqueo juega para ganar: y lo hace a muerte.
Su combustible: el miedo. Nosotros provocamos el miedo que el bloqueo necesita.

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¿Lo sientes? Pues es una buena señal: el bloqueo solo asoma al pasar de una esfera inferior a una superior: de algo bueno a algo mejor, todavía más. Y ese es el camino para crear la vida que deseamos.