A prisión por triple homicidio los hermanos que embistieron con el coche a sus familiares en Móstoles

El juez ha decretado la entrada en prisión de los dos hermanos que embistieron con su coche a otros miembros de la familia que viajaban en otro vehículo. Les acusa de triple homicidio y delito contra la seguridad vial. Y les prohíbe acercarse a menos de un kilómetro de la única superviviente del vehículo, una niña de 12 años.

La persecución mortal ocurrió el 24 de agosto en la antigua carretera de Extremadura. Los ahora detenidos, Emilio David y Ruiz Manuel J. P., hermanos, chocaron deliberadamente contra el coche en el que iban Pilar J. P., de 33 años, una hija de 14 años, y el cuñado de ella, de 32 años, a los que perseguían desde Navalcarnero.

El magistrado les acusa también de un delito de omisión de socorro, porque huyeron del lugar del accidente, y de hecho no estaban ya cuando llegaron los servicios sanitarios. La Guardia Civil los buscaba desde entonces.

Según las indagaciones, la persecución, de madrugada, venía desde Navalcarnero por un asunto familiar. La colisión mortal se produjo de madrugada, a la 1.45 del 24 de agosto. El coche peor parado terminó contra un árbol y una farola en la carretera, por la presunta embestida del automóvil de los acusados.

Un asunto familiar
Según El Mundo el desencadenante de la persecución fue el enamoramiento de la niña superviviente, de 12 años, de un primo hermano de 14 años. La familia de la chica estaba en contra de la relación: Pilar, la madre, acudió a casa de los abuelos paternos a buscar a su hija, en Navalcarnero. Allí hubo una disputa y Pilar consiguió que su hija montara en el coche con ella. De vuelta a Vallecas fue cuando todo terminó de forma luctuosa y tremenda.

Prisión sin fianza para el asesino de un chico de 14 años en Getafe

La juez ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para el asesino de Ricardo, un chico de 14 años en Getafe.

El presunto autor del homicidio tiene 18 años y apuñaló en el abdomen al menor que entró en parada cardiorespiratoria y falleció en la calle.

La policía nacional está investigando el teléfono móvil del presunto homicida; el juez le acusa también de herir con arma blanca a otros dos menores que acompañaban a Ricardo.

Vecinos del barrio de la Alhóndiga, donde vivía el menor, se han concentrado dos días seguidos en la plaza del Ayuntamiento para pedir “justicia” y “seguridad” tras el asesinato.

“Ricardo, no te olvidamos”, “Getafe unido” “Justicia para todos” son algunos de los lemas de las pancartas de los vecinos movilizados.

Los vecinos del entorno de la calle Ferrocarril, donde se produjo el homicidio, han insistido en que la agresión no fue resultado de ninguna pelea entre bandas, como se especuló al principio, y que Ricardo no tenía antecedentes.

La pesadilla del atropello y otros errores fatales

La pesadilla del atropello está en el inconsciente colectivo. ¿Uno puede ser bueno y prudente en todo lo que hace en la vida y equivocarse fatalmente en un mal día? El último atropello mortal ha sido en Parla, pero hay conductores homicidas en potencia cada día en Móstoles, Fuenlabrada, Leganés, Alcorcón, Getafe, Arroyomolinos, Majadahonda… En el caso de Parla hay una “maldad intrínseca”: la fuga.

Será que solo nos damos cuenta del peligro cuando la fatalidad lo pone en evidencia. A veces además se suman otras conductas reprobables: la irresponsabilidad del conductor que se fuga y que ya está detenido, la irresponsabilidad del padre que lo encubre con una denuncia falsa de robo…

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Por cierto, hay un conductor homicida en potencia en cualquiera que conduce demasiado aprisa en la ciudad, cualquiera que se despista con el móvil al volante, que gira la cabeza un instante porque los niños discuten atrás, que circula como ausente pensando en sus cosas, que conduce habiendo bebido alcohol…

Uno de esos conductores homicidas, de 23 años, arrolló con el coche a una mujer de 55 en la tarde de Reyes en la calle Cerro del Ruba, en Parla. La dejó inconsciente con un traumatismo craneoencefálico y diversas fracturas por todo el cuerpo. Digo la dejó porque el automovilista se dio a la fuga, en lugar de socorrerla. Cuando la UVI Móvil del Summa 112 llegó al lugar todavía pudo entubar a la mujer y la trasladó a toda prisa al Hospital Doce de Octubre. Pero las lesiones eran mortales y la mujer falleció al poco de ingresar.

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La grabación de las cámaras de seguridad de una gasolinera cercana ayudaron a la policía nacional a descubrir al autor del atropello. Y también contribuyó la denuncia sospechosa de robo de un vehículo, denuncia falsa que hizo el padre del conductor por encubrir la conducta de su hijo. La policía interrogó al joven y el conductor confesó el atropello.

La reforma del Código Penal en materia de imprudencia en la conducción de vehículos ha contemplado el delito de fuga o abandono del lugar del accidente incluso para casos de atropello fortuito. La pena es de hasta 4 años de cárcel, que pueden convertirse en 9 según los casos, por los delitos adicionales. La ley habla de “maldad intrínseca” en la exposición de motivos, para quien es capaz de abandonar a quien puede estar herido o puede fallecer por un atropello.

Piden prisión permanente revisable para jueces insensatos

Un movimiento cívico reclama prisión permanente revisable para jueces que no emplean la sensatez en sus sentencias. La petición ha llegado a la mesa del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. “Estamos hartos de sentencias fuera de toda lógica”, ha dicho un portavoz, que prefiere el anonimato.

“Cada semana los jueces nos sorprenden con una sentencia extravagante, ilógica, dañina”, ha explicado el representante de un movimiento secreto que se está haciendo viral. Su propuesta consiste en condenar a prisión permanente revisable a los jueces que sentencien influidos por la calle, lo que desayunan, cómo van sus relaciones personales o el último Gran Hermano.

Solo con este tipo de condicionantes se entiende que una magistrada de menores de Las Palmas de Gran Canaria haya condenado a hacer el Camino de Santiago a jóvenes infractores, para que “aprendan a luchar por una meta, saber cómo perder, cómo caer y volver a levantarse”. O ese juez de menores que condenó a quien robó en una peluquería a participar en un taller de estilismo y cortarle el pelo al propio magistrado como examen.

O ese juez que archivó la denuncia contra una mujer que denunció al rey Baltasar por lesionarle en el ojo con un caramelo. Argumentó el magistrado que habría que determinar la nacionalidad de su majestad “para aplicar las reglas de derecho internacional público”.

En Estados Unidos se han interesado por el movimiento y proponen trabajos forzados para jueces tan imaginativos como el que propuso rebajar la multa a un rapero que ponía la música a todo volumen, si lo sustituía por Beethoven. El tipo prefirió pagar la multa completa, por cierto.

Fuentes de Moncloa han dicho que se pronunciarán a lo largo de este 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, una jornada en la que los deseos campan a sus anchas…