El Sur y Greenpeace: Movilidad sostenible para evitar miles de muertes “prematuras”

Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Móstoles y Parla han suscrito hoy con Greenpeace el Pacto de las Ciudades del Cinturón Sur de Madrid por la Movilidad Sostenible. El propósito es un modelo de transporte y movimiento “menos contaminante y que ponga al ciudadano en el centro de las políticas urbanísticas”.

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Fuenlabrada invierte en sostenibilidad: “Pulmón verde”, bicicleta y buses eléctricos

Fuenlabrada apuesta por las inversiones sostenibles en su presupuesto para 2021. Destacan los casi 30 millones de euros en inversiones, un 26 por ciento más que en ejercicio todavía en vigor. Ese dinero servirá para financiar “grandes proyectos como el Pulmón Verde, junto al parque de La Pollina o el Distrito Centro”. Y también para promocionar la conexión del transporte público con la bicicleta, en concreto con financiación de la Unión Europea, en una iniciativa llamada MOVES.

Más: con los casi 30 millones Fuenlabrada comprará vehículos para la limpieza y recogida de basura, soterrará contenedores, adquirirá vehículos eléctricos y hará mejoras en instalaciones culturales, educativas y juveniles, y en la residencia de personas mayores. En general habrá una “partida importante” para la conservación y el mantenimiento de la ciudad, según el alcalde, Javier Ayala.

205,5 millones para 2021

Aprovechando el impulso obligado por el coronavirus y las distancias, Fuenlabrada invertirá también en la Administración electrónica. Y acudirán al Banco Europeo de Inversiones para, “aprovechando las favorables condiciones”, poder financiar los desembolsos.

El capítulo de las inversiones forma parte del nuevo presupuesto municipal, de 205,5 millones de euros, un 7 por ciento más que en el anterior. Y tiene 3 ejes que polarizarán el 75 por ciento de las cuentas: “Reforzar la protección social, aumentar la inversión para la regeneración urbana sostenible, y profundizar en el apoyo al tejido productivo local”, apuntan.

Ayala dice que Fuenlabrada “protegerá a la infancia, a los mayores y a las familias vulnerables, y reactivará la economía local” con el presupuesto. “Sin olvidar nuestro objetivo de transformar la ciudad”, añade.

El futuro y sus desafíos: todos vegetarianos o comiendo carne de laboratorio

La actriz Cameron Díaz dejó de comer carne cuando le contaron que los cerdos tenían la inteligencia de un crío de 3 años. Ella tenía una sobrinita de esa edad y pensó que era como comerse a su sobrina. Y cortó, radical. Hoy sabemos que el futuro de este planeta pasa, entre otros factores, por el aumento de las dietas vegetarianas y ese estilo de vida. No leas esto si todavía eres de los que dices “yo es que si no me como un chuletón es como si no hubiera comido”. Me recuerda a cuando de niño en casa nos comimos al pollo “Pirri”…

Primero voy a lo de Pirri: de crío en casa tuvimos uno de esos pollitos sin control que te regalaban en las pollerías. Daba unos saltos y era tan killer que lo llamamos “Pirri”, en homenaje a aquel delantero del Madrí mítico incluso para los que no jugábamos al fútbol. Pirri corría por nuestra casa en Getafe y creció sobrealimentado de miga de pan y leche y otras maravillas que le hacía mi madre. Se hizo tan grande que mis padres lo mandaron al pueblo. Yo, ingenuo total, me creí aquella historia: que en casa de mi tía iba a estar mejor con las gallinas. Un día me confesaron que el pollo que nos habíamos comido guisado con patatas era “Pirri”. Siempre he querido creer que era puro storytelling de una madre con guasa…

Ahora cuento la historia para hacer proselitismo vegetariano. Porque uno de los desafíos que tenemos para los próximos 10, 20, 30 años es hacer este planeta sostenible. Y dependerá, entre otros factores, de aumentar las dietas vegetarianas y el estilo de vida necesario para abordar el cambio climático global. Por ejemplo, en menos de 20 años se generalizará la producción de carne, leche, cuero y otros productos animales a partir de materiales genéticos. Y la agricultura usará el agua del mar, porque usar, como pasa, el 70 por ciento de suministro de agua potable para el campo es insostenible si queremos que haya agua para todos.

Vida vegetariana en el sur

En el sur de nuestra Comunidad se puede tomar un menú vegetariano en restaurantes. Hay un público que los busca expresamente: por sabor, por conciencia. Los más adelantados saben que no todo el vegetarianismo es sostenible, y que hay que tenerlo en cuenta: por ejemplo la quinoa: que llega desde la otra punta del planeta y eso es contraproducente. Tiene futuro el vegetarianismo que mira a la tierra: las frutas, verduras y hortalizas, de temporada y de proximidad. Sostenibles.

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Los iniciados aconsejan empezar poco a poco: primero dejar de comer la carne roja y así irse adaptando. Los vegetarianos más veteranos agradecen incluso el fenómenos vegano, porque es una radicalidad que llama la atención y es una vía para cuestionarse asuntos éticos, medioambientales, sociales, políticos y por supuesto económicos.

Greta, te guste o no, ha hecho mayor efecto que mil campañas de lucha por el cambio climático. Y entre ayunos y celebrities vegetarianas iremos tomando conciencia de que así no podemos seguir, al menos los que queremos dejar un mundo medio potable a nuestros hijos. Algo está cambiando cuando ya no tienen gracia series televisivas nefastas que ridiculizan a los vegetarianos como cuando hacían chistes chuscos sobre la homosexualidad.

La primera hamburguesa de laboratorio

De la carne genética sabemos que la primera hamburguesa de carne cultivada en el laboratorio la elaboró y cocinó un profesor universitario de Maastricht, Mark Post, hace 7 años. Que le llevó 3 meses generar los 140 gramos de carne y que costó 250.000 dólares, que puso el cofundador de Google, Sergey Brin. Desde entonces son muchas las empresas que tienen patentes para cultivar la carne sintética y poderla comercializar, y han recibido financiación de gente que apuesta por el mañana, como Bill Gates o antes más Richard Branson.

“Asfaltado ecológico” en Móstoles: 2,44 millones para rejuvenecer las calles

Móstoles rejuvenecerá el firme de sus calles con un polvo de neumático que no calienta tanto el firme como el asfaltado normal, que absorbe el ruido y que reduce los residuos y las emisiones de CO2. “Asfaltado ecológico”. La operación, recién aprobada por el Ayuntamiento, tendrá el mayor presupuesto de la Historia en este tipo de mejoras, 2,44 millones de euros, medio millón más que en el año anterior.

El Plan de Asfaltado 2020 se centrará en renovar los firmes de la calle del Pintor Velázquez, la avenida de los Sauces, el Paseo de Arroyomolinos y la calle de las Palmas. En estas tres últimas se aplicará exclusivamente el “asfaltado ecológico”, a base de polvo de caucho en desuso.
—El Gobierno de Móstoles quiere convertir la ciudad en un referente en sostenibilidad ambiental— han dicho desde el Ejecutivo.

Entre las novedades sobresalen el asfaltado de los accesos y los aparcamientos de colegios públicos de la ciudad. En concreto: los centros María Montessori, Alonso Cano y Rafael Alberti.

Y las obras incluyen demoliciones, el levantamiento de los firmes antiguos, la señalización correspondiente y la conexión de los sumideros necesarios para que no se acumule el agua cuando llueve.

Cinco millones para proyectos verdes

#Getafe El Ayuntamiento invertirá más de 5 millones de euros en proyectos destinados a sostenibilidad gracias a los fondos FEDER que han sido concedidos desde la Unión Europea.

Según el Consistorio ” Se trata de proyectos y de inversiones relacionadas con el Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía. Y relacionados con la Agenda 2030 de transición a una economía baja en carbono y que favorezca el uso de las nuevas tecnologías de la información. Las inversiones totales son superiores a los 5.000.000 de euros, de los cuales la mitad están financiados por Europa y la otra mitad por Getafe”.

Un jardín donde suele haber coches

Escolares de Móstoles montaron un “jardín” en plazas de aparcamiento en la calle, por la Semana Europea de la Movilidad. El jardín fue “efímero”, como reconocen desde el Gobierno, porque al terminar el taller de bombas de semillas y el espacio de relajación, dejaron todo como estaba: o sea listo para los coches, como antes.

Lo simbólico tiene fuerza, y más con niños -futuro-, pero elegir unas plazas reservadas para residentes es quitarle vigor a la iniciativa: para concienciar, mejor unas plazas en lugares muy concurridos y donde sea difícil aparcar. La performance habría sido completa: los niños habrían visto a conductores enfadados por no poder subirse el coche hasta casa o hasta la tienda, y además habrían visto a los políticos explicarse. Ilustrativo. Lo dejamos ahí rodando por si les sirve para el año próximo.

Por cierto, a la iniciativa le pusieron una denominación en inglés, que suele ser idea de alguien que cree que escribir en idioma ajeno da distinción: Parking Day, que en traducción literal hace pensar en un día en el que se puede aparcar incluso en los jardines, o sea eso que algunos perezosos hacen en cuanto los bolardos se despistan.

Sería estupendo que desde los Gobiernos del Sur, para dar ejemplo, se comprometieran a convertir en jardines -estables- plazas de aparcamiento en la ciudad, a cambio de proporcionar sitio a los coches en el subsuelo, quizás. Y que las próximas acciones sean con nuestros hijos de 18 o 19 años, que son los que están decidiéndose si se sacan o no el carné de conducir.