“Hay que pelear más allá de la resistencia”

La vida es desconcertante, como el boxeo: va casi todo al revés. A veces el mejor modo de ganar es retrocediendo. Y no basta con ser duro o con ponerle mucho corazón. Hoy he vuelto a emocionarme con Million Dollar Baby, de Clint Eastwood, mi película contemporánea para cualquier estación del año. Nos recuerda que hay que pelear batallas más allá de la resistencia, y que hay que arriesgarlo todo para conseguir los sueños, aunque de momento esos sueños solo los veas tú.

Pienso especialmente en esas mujeres que lo arriesgan todo, incluso la vida, para salir de una pesadilla que casi nadie ve. Y otras que lo harán muy pronto (¡ánimo!), pero cuya única manera de sobrevivir hoy es retrocediendo dos pasos. Todos tenemos una oportunidad. Pese al Sistema, desorientado como ese joven de la película, Danger, que golpea al aire como si el aire pudiera volverse.

Hay una regla que sale en la obra maestra de Eastwood. “Que… ¿cuál es la regla? Pues ya sabes, protegerte en todo momento”. Que la vida es difícil y que hay gente extraordinaria que llegó a este mundo luchando y que se va a ir luchando.

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Sobre la oportunidad: “Todo los días muere alguien sin la oportunidad de lo que quería ser”. O la buscas o estarás abocado a ese lugar adonde uno se retira como un elefante, “entre ninguna parte y el olvido”, como describen en el filme.

Infeliz

Necesitas muy poco para sentirte infeliz, para sentirte insatisfecho. La tostada que se quema. Una gotas de lluvia de camino al coche. Entrar un día más en la oficina a la que hace 20 años que no quieres ir…

Tienes una estrategia infalible para combatir el bajón: una frase supermotivadora que olvidas según la escribes (¡revisión del código penal, ya! Privación de libertad para los soñadores de cartón piedra), el redescubrimiento del gimnasio… que llevas pagando un año.




Estás a punto de releer por enésima vez el menú del restaurante, sabiendo que lo que debes hacer es sentarte de una vez a la mesa, pedir y tomártelo. Porque te crees que la felicidad es una sucesión de sensaciones y emociones agradables, y eternas. Y claro, pues otro año menos…

Sin darte cuenta te has convertido en tu peor amigo y tu mejor enemigo. A qué esperas para jugarte la piel de una vez. Quizás la felicidad sea el sentimiento profundo de haber realizado el potencial que cada uno llevamos dentro. Poco, mucho. Haz lo que sabes, de una vez.

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Dicen que si se trabaja en las juntas de una armadura, antes o después acabará agrietada, y terminará hecha trizas, por muy elástica y resistente que sea.