Horarios inflexibles, pocas ayudas… Concilia “tus vidas”, si puedes

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Como no tienen tiempo extra ni para protestar, cada cual sufre en silencio el laberinto cotidiano de conciliar la vida laboral, la vida familiar y la vida personal. Quizás con unos horarios más flexibles: “Los horarios de trabajo son demasiado estrictos, y los de los colegios”. Si hubiera más teletrabajo: “Perdemos mucho tiempo en ir y venir del trabajo por los atascos”. Puede que con menos jornadas partidas: “Con los horarios de salida hay poco tiempo para uno mismo y para estar en familia”. Afectadas y afectados opinan…

Conciliar trabajo, familia y vida personal mina a cualquiera. Motivos, para las mujeres (especialmente) y hombres afectados: Horarios laborales mal planificados, pocas ayudas, discriminación de la mujer, jornadas de trabajo poco aprovechadas, una tradición a la contra (esas mujeres superprofesionales que tienen que justificarse como buenas madres, a veces delante de sus propias progenitoras). Hay poca flexibilidad en general, un desempleo que no anima a elegir ni a cambiar, y una legislación insuficiente.

“No es extraño que la gente más joven no tenga hijos, porque no hay tiempo ni para ello”, declaran algunos pensando quizás más en ellos mismos si pudieran viajar al pasado. El problema sin resolver de la conciliación afecta con virulencia a las personas de 30 a 50 años, con estudios, que residen en grandes ciudades, que trabajan por cuenta ajena y que tienen jornada partida. Y que tienen hijos menores de 15 años, claro, según un estudio de la Fundación Fape.

La vida familiar y la laboral se resienten. “No puedo dedicar tiempo libre a lo que me gusta”. “Llego a casa tarde y los niños ya están dormidos”. El horario de la comida, “excesivo”, es un asunto por mirar. “Ese tiempo es tiempo perdido y que nos vendría muy bien en casa”.

Y el laberinto se queda sin salida cuando se trata de la trayectoria laboral y los hijos, en especial para las mujeres: la mitad declara que ha frenado su promoción profesional al ser madre.

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Ahora que se acerca la Navidad, la conciliación aprieta más todavía. La administración más cercana, la municipal, aporta los campamentos. Por ejemplo en Fuenlabrada las inscripciones empiezan este jueves.

¿Soluciones para empezar?
Los afectados proponen:
-Acoplar los horarios de las guarderías y colegios con los del trabajo.
-Flexibilidad de hasta 2 horas en el horario de entrar y salir del trabajo.
-Jornada continua laboral o comprimir la jornada, comer más rápido y que la salida sea entre las 3 y las cinco de la tarde.
-Más ayudas públicas para guarderías.
-Permiso de maternidad de un año (con readmisión en la empresa).
-Cambiar los horarios cotidianos al estilo europeo.
-Teletrabajo.
-Mas guarderías y más plazas.

La sierra o la vida

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Cuando me embarranco por algo, me acuerdo de ese leñador que se presentó a trabajar en un aserradero. Entusiasmado por la oportunidad, el primer día salió al bosque y serró 18 árboles. “Te felicito. Sigue así”, le dijo el capataz. Pletórico por los logros, al segundo día quiso mejorar su marca, pero serró 15 árboles. Sorprendido, pensó que la clave estaba en el descanso: se acostó más temprano y a la mañana siguiente cortó ¡10 árboles! Y luego 7 árboles, y un día después apenas 5 y luego 2… Destruido mental y moralmente, se dirigió al capataz para decirle que lo dejaba, que sentía que le estaba decepcionando. “No sé qué me pasa, ni entiendo por qué he dejado de rendir en el trabajo”. El capataz, muy sabio, le preguntó: “¿Cuándo afilaste tu sierra por última vez?”. Y él, estupefacto: “¿Afilar? Jamás lo he hecho: no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado serrando árboles”.

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Stephen Covey dice que afilar la sierra es el último hábito de la gente altamente efectiva. Vivir una vida plena depende de que afiles tu sierra: haz ejercicio, come mejor, controla el estrés, practica tu seguridad, planifica, visualiza, lee y pon en limpio tus valores, cada cierto tiempo. Empieza ya. Septiembre puede ser tu mes.